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Conferencia en vídeo

Los eclipses en el arte

Esta charla propone un recorrido por distintas manifestaciones artísticas inspiradas en los eclipses solares a lo largo de la historia, desde la Antigüedad hasta el arte contemporáneo. A través de diferentes periodos y culturas, exploraremos cómo este fenómeno celeste ha sido interpretado, representado y transformado en imágenes y obras de arte que reflejan la profunda fascinación que el eclipse ha ejercido sobre la humanidad.

Guía de la charla

De qué trata

María Balaguer Jiménez ofrece un recorrido histórico y artístico por la presencia de los eclipses solares en la cultura humana, abordando este fenómeno no desde la física estelar, sino como una poderosa metáfora visual cargada de simbolismo, emoción y misterio.

La ponencia transita desde los primeros indicios en el arte prehistórico y las mitologías de la Antigüedad —como las tradiciones china, babilónica, egipcia y maya— hasta la pintura renacentista y romántica. En este trayecto se examina en detalle el célebre eclipse de la crucifixión, explicando las razones astronómicas que desmienten su realidad física pero analizando su enorme repercusión en obras de Taddeo Gaddi, José de Ribera o Rubens.

Finalmente, la charla explora las vanguardias del siglo XX y las manifestaciones contemporáneas, desde el expresionismo, el cubismo o el surrealismo hasta el arte pop y las instalaciones inmersivas. A través de figuras como Howard Russell Butler —cuyos detallados óleos de la corona solar sirvieron a los astrónomos de su época—, Dalí, Grosz o Paterson, se muestra cómo el eclipse ha simbolizado desde el caos bélico y la denuncia social hasta la fascinación por el orden cósmico.

Ideas clave

  • A lo largo de la historia, las civilizaciones antiguas interpretaron los eclipses de Sol como malos augurios, castigos o alteraciones del orden cósmico.
  • La cultura babilónica fue la primera en predecir eclipses con precisión matemática al identificar el ciclo de Saros de 18 años y 11 días.
  • El relato bíblico de la crucifixión no pudo corresponder a un eclipse solar real, pues la Pascua judía se celebra en luna llena y los eclipses de Sol exigen luna nueva.
  • En el Renacimiento y el Romanticismo, el eclipse sirvió para plasmar la fascinación por el universo y experimentar con los contrastes entre luz natural, sombras y luces artificiales.
  • Howard Russell Butler retrató la corona solar y las perlas de Baily con tal fidelidad documental que sus pinturas superaban a la fotografía de la época y fueron empleadas por científicos.
  • En el arte contemporáneo, el eclipse solar se transformó en una metáfora visual para la crítica política, los estados psicológicos y la denuncia de crisis sociales.

Glosario

Eclipse solar
Fenómeno astronómico que ocurre durante el día cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, ocultando total o parcialmente la luz solar.
Ciclo de Saros
Periodo de 18 años y 11 días descubierto por los babilonios tras el cual se repiten alineaciones geométricas y eclipses solares muy similares.
Luna nueva
Fase lunar en la que la Luna se ubica exactamente entre el Sol y la Tierra, condición geométrica indispensable para que suceda un eclipse de Sol.
Corona solar
Capa más externa de la atmósfera del Sol, constituida por material muy tenue que se hace visible a simple vista durante la fase de totalidad de un eclipse.
Perlas de Baily
Puntos luminosos que aparecen justo antes o después de la totalidad de un eclipse solar, causados por la luz del Sol filtrándose entre los valles y montañas de la superficie lunar.
Esfera armilar
Instrumento astronómico clásico compuesto por aros concéntricos graduados que reproducen los círculos de la esfera celeste, utilizado para realizar mediciones y cálculos posicionales.

Transcripción completa

Lee la charla de principio a fin

  • 1:01:25 de charla
  • 7.139 palabras
  • Español · English

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Buenas tardes a todos y bienvenidos. Hoy estamos aquí para celebrar una entrañable efeméride. Imaginen que viajamos en el tiempo exactamente 30 años atrás. Es mayo de 1996. En ese momento Internet daba sus primeros pasos y no había redes sociales. Imaginaos.

Pero aquí mismo, en Granada, el Instituto de Astrofísica de Andalucía decidió encender una chispa de comunicación. Nacía el ciclo de conferencias Lucas Lara. Pero no nació como un aula fría ni como un ciclo de lecciones magistrales. Nació en el espíritu de fundar algo mucho más cálido y emocionante: un genuino club científico. Un club en el sentido más puro de la palabra. Un espacio de encuentro donde el último jueves de cada mes se rompe la barrera entre el laboratorio y la calle. Aquí los científicos no vienen a subirse a un pedestal a dictar verdades absolutas. Vienen a sentarse con ciudadanos curiosos, apasionados e interesados en entender el mundo.

En este club no solo se comparten los titulares brillantes o las fotos espectaculares de los descubrimientos. Se comparte la trastienda de la ciencia. Se discute abiertamente cómo se obtienen esos resultados, los tropiezos del camino, las limitaciones de la tecnología actual y, por supuesto, la euforia de los grandes éxitos.

Y qué viaje tan fascinante ha sido. Tres décadas después este club sigue más vivo que nunca. Por su estrado han pasado más de doscientas mentes brillantes a lo largo de más de 265 noches de ciencia. Investigadores del CSIC, astrofísicos que diseñan misiones para la NASA o la Agencia Espacial Europea, profesores universitarios de Granada, astrónomos aficionados e incluso cirujanos y expertos en inteligencia artificial.

Juntos, científicos y ciudadanos hemos explorado los misterios del espacio-tiempo, los secretos de los agujeros negros o la geología de Marte. Pero también hemos debatido sobre los desafíos éticos de la inteligencia artificial, el impacto ambiental de las constelaciones de satélites o los retos de la reproducibilidad en la ciencia abierta. Hemos aprendido a mirar la ciencia no como un dogma...

¿Tenemos problemas con el directo? Bien. Ahora mismo me oís, ¿no?

...en la órbita en el que digamos se anulan muchas fuerzas de gravedad, es un punto de gran estabilidad. PMI podrá observar regiones activas del Sol antes de que queden orientadas hacia la Tierra, proporcionando varios días adicionales de aviso ante tormentas solares potencialmente peligrosas.

Desde 2018 hasta 2023 fue responsable de la Unidad de Desarrollo Instrumental y Tecnológico, la UDIT, del Instituto, unidad dedicada al diseño, fabricación y verificación de instrumentación astronómica para observatorios terrestres y misiones espaciales. Entre sus funciones destacan la supervisión de proyectos, la gestión de recursos y la coordinación de servicios científico-técnicos.

Dicho esto, que es el resumen de la biografía oficial y profesional de María, querría añadir que nuestra conferenciante de hoy representa lo mejor de esta casa. Ese grupo de científicos e ingenieros jóvenes que lideran los proyectos más vanguardistas de la investigación astronómica mundial. Y lo hacen con un estilo propio y envidiable: conocimiento, responsabilidad, trabajo, humildad y buen humor.

Gracias, María, por tu trabajo cotidiano y por estar esta noche con nosotros. Y a todos vosotros os invito a seguir formando parte de esta maravillosa conversación, a mantener encendida esa sana rebeldía de querer saber el cómo y el por qué de las cosas, y a celebrar con el corazón y la mente este aniversario. Por otros 30 años de ciencia, debate y pasión compartida. Muchísimas gracias.

Emilio, tu teléfono está aquí por si lo quieres.

Bueno, antes de nada, buenas tardes a todos. Muchas gracias por venir y gracias, Emilio, por esa presentación tan bonita. Yo me uno al tema estrella de este año y de los próximos años, que son los eclipses solares, por el trío de eclipses que vamos a presenciar en España en los próximos años.

Pero mi charla...

Mi charla está centrada en los eclipses solares, pero desde un punto de vista diferente al que se suelen tratar los eclipses, porque no voy a hablar de ciencia. Voy a tratar el eclipse como una potente metáfora visual que, como veremos, ha dado lugar a un montón de leyendas y de historias a lo largo de las civilizaciones, que artistas de todas las disciplinas y de todo tipo han utilizado para crear una gran variedad de obras de arte. Mi charla será, por lo tanto, un recorrido de ese tipo de obras que se han creado inspiradas todas por eclipses solares.

El arte a lo largo de la historia de la humanidad no se ha utilizado simplemente para buscar belleza, sino que ha sido un medio para expresar aquello que nos preocupaba, nuestras emociones más profundas, como miedo, angustia, temor, amor. Por lo tanto, se ha utilizado durante los distintos periodos de la historia para representar aquello que nos preocupaba más. En cada momento había unas características determinadas; por ejemplo, en la prehistoria había temor, miedo y respeto hacia la naturaleza, y el arte lo vemos como una forma de enfrentarse a ese miedo e intentar controlar lo desconocido. En las civilizaciones antiguas, el arte expresó ese temor a los dioses y fenómenos naturales que no se comprendían. En la Edad Media, el arte estuvo totalmente ligado a la religión y era una herramienta para canalizar la culpa, la fe y la esperanza de salvación. En el Renacimiento se explora la belleza, la razón, la dignidad humana y una serie de conflictos internos y espirituales. En el Romanticismo y en el Expresionismo, que veremos que también hay muestras de obras influidas por eclipses, se centra más en la representación de emociones individuales. Y por último, tanto en el siglo XX como en el XXI, el arte se utilizó como un espacio de denuncia y reflexión, como un medio para expresar ese horror, ese sufrimiento de una serie de conflictos que tuvieron lugar y de violencia colectiva.

En esta primera transparencia he incluido un par de ejemplos de arte rupestre, pintura rupestre, y una tumba neolítica, prehistórica, que bueno, es mucho suponer que realmente representan un eclipse porque no lo podemos comprobar y contrastar, pero sí nos invitan a pensar que lo que se está representando podría ser un eclipse. En esta figura de arriba, el Sol y quizá una luna que se va aproximando y lo va cubriendo. En esta tumba neolítica, también esa serie de círculos concéntricos que se superponen ha dado a algunos investigadores a pensar que podría tratarse de eclipses solares.

Si pasamos a estudiar las culturas de la Antigüedad, una característica común de todas ellas es que miraban al cielo como ese lugar donde habitaban los dioses y los héroes, que eran los creadores de todo lo terrenal. Prácticamente en todas las culturas de la Antigüedad vemos que la importancia del dios Sol era enorme y, de hecho, un ejemplo de ello es que cada una lo llamaba de una manera diferente, pero todas veneraban a ese dios Sol: la cultura egipcia con Ra, las culturas mesopotámicas con Shamash, principalmente asirios y babilonios, Inti para los incas, Helios para los griegos, Amaterasu en la mitología japonesa, y en la mitología china, por supuesto, también estaba muy presente a través de una gran variedad de dioses.

El dios Sol era tan importante porque era la fuente principal de vida y fertilidad. Estas civilizaciones estaban basadas, su subsistencia dependía mucho de la agricultura: si no hay Sol, no hay cosecha y, por lo tanto, no tenemos alimento. El orden del universo: también ese ciclo del Sol que por la mañana sale y por la noche se pone era símbolo de orden del universo y de organización de su vida. Hay muchos mitos del dios Ra amenazado durante la noche. También era símbolo de poder político y divino, por eso muchos emperadores eran representantes de estos dioses en la Tierra, y también de ese ciclo eterno de la existencia: de nacer, renacer y morir.

Si nos centramos en la palabra «eclipse», deriva de una antigua expresión griega que significa «abandono», y hace referencia a esa desaparición momentánea de la luz. Entonces, pensando en un eclipse solar, es normal que de todos los fenómenos astronómicos sea el que más ha asombrado y el que más ha inquietado a las distintas civilizaciones. Porque, durante el día, de pronto un momento en el que el Sol empieza a ocultar, empieza a desaparecerse, el día se hace noche, una sensación de que el orden normal parece alterarse. Entonces esto solo podía interpretarse como un mal augurio, un castigo de los dioses o un enfado divino. Por lo tanto, era muy importante intentar entender qué estaba pasando con el Sol.

Si nos fijamos en la cultura china, el emperador era una especie de intermediario entre los dioses y lo que pasaba en la Tierra, y los eclipses y todos los fenómenos astronómicos eran un asunto imperial. De hecho, prácticamente todos los emperadores contaban con sus astrónomos, que tenían una labor muy importante dentro del Imperio. Esto dio lugar a la creación de observatorios y registros astronómicos extremadamente detallados y continuos. Luego hay una serie de leyendas que tampoco están contrastadas ni verificadas. Se habla de un eclipse el 22 de octubre de 2134 antes de Cristo, que está ligado a una leyenda de dos astrónomos imperiales, Hsi y Ho, que no fueron capaces de predecir ese eclipse y, por lo tanto, fueron duramente castigados con la muerte. Esa fecha del eclipse y la veracidad de esta historia es muy cuestionada, porque aparecen en algunos textos, pero son textos muy posteriores, con lo que no hay manera realmente de saber si realmente ocurrió. En la cultura china el eclipse aparece muy representado, tanto en relieves como en vasijas, en telas incluso, y se representa como un dragón devorando al Sol. Esto iba acompañado de una serie de rituales con tambores e incluso arqueros disparando flechas para intentar ahuyentar al dragón.

La cultura babilónica fue muy importante si queremos hablar de eclipses solares, porque fue la primera que consiguió predecir eclipses con cierta precisión. También contaba con sus astrónomos sacerdotes, que formaban parte de toda la corte imperial o de los dirigentes de la época, y los eclipses eran interpretados como señales divinas, pero fue la primera civilización con la que pasamos del mito a la observación sistemática. Estas observaciones quedaban reflejadas en tablillas cuneiformes, que eran una especie de diario astronómico babilónico, y es importante destacar la tablilla encontrada en Ugarit, que relata, este sí contrastado, el eclipse solar del 5 de marzo de 1223 antes de Cristo. También estas observaciones y esta serie de cálculos que realizaban les llevó a tener cierta predicción matemática, y es importante destacar el ciclo de Saros, que observaron cómo cada 18 años y 11 días se producían o podían producirse eclipses solares parecidos. A pesar de este desarrollo de esta civilización en el estudio de los eclipses y en la predicción de ellos, hay muy pocas representaciones artísticas explícitas de estos fenómenos, más allá de las tablillas cuneiformes.

Avanzamos un poco y llegamos a la cultura egipcia. Aquí, a pesar de ser una de las más avanzadas de su tiempo y de que su duración fue un periodo histórico muy importante, no hay prácticamente ninguna representación artística y muy pocas evidencias de un eclipse solar explícito, aunque se sabe que durante la duración de esta civilización hubo varios. Hay un mito, el mito de la serpiente del caos, que podría simbolizar eclipses solares, aunque realmente no se muestran como un eclipse. Esta serpiente intentaba destruir la barca de Ra, que hacía el viaje nocturno para volver a aparecer durante el día. Eso ha aparecido en diferentes formatos como papiros, frescos y relieves. Aparece de diferentes formas representada: bien la serpiente rodeando a Ra, o aquí rodeando el Sol.

Hay otro ejemplo de arte egipcio en el que se cree que podría representarse un eclipse solar, que es el zodiaco de Dendera; es una bóveda de un templo... del templo de Hathor en Dendera, aunque actualmente se encuentra en el Louvre. Aquí aparece un círculo con una figura con un animal, prácticamente imposible saber qué tipo de animal es, y esto se cree que podría representar un eclipse solar, pero bueno, son teorías.

Se cree que esta civilización no representó los eclipses solares de manera explícita, quizá por algún tipo de superstición o de miedo hacia lo que podría suponer.

Pasando a las culturas precolombinas, también entendieron los eclipses solares como eventos cósmicos cargados de poder. Eran ciclos de creación-destrucción asociados a presagios, pero también fueron capaces de alcanzar conocimientos astronómicos avanzados que les permitió predecir alineaciones entre el Sol y la Luna y, por lo tanto, eclipses solares, a partir del conocimiento de esos ciclos de la Luna y del Sol.

Los conocimientos astronómicos de la cultura maya se plasmaban en códices, como este ejemplo que he puesto aquí, que es el Códice de Dresde del siglo XII. Es una serie de documentos doblados en forma de biombo y aquí, en este, podemos ver un eclipse solar. El eclipse solar aparece representado como el Sol aquí en el centro, dos huesos fémur cruzados simbolizando la muerte, y detrás una especie de alas de mariposa que representan la oscuridad de la Luna superponiéndose en el Sol. Lo llamaban «fuego muerto», y era una forma muy común de representar eclipses solares.

Pasamos ahora a hablar del eclipse de la crucifixión, que es un eclipse muy conocido y, como veremos a continuación, muy representado, pero muy cuestionado y con mucha certeza de que no fue realmente un eclipse. En los evangelios de Lucas, Mateo y Marcos habla de una oscuridad durante las horas previas a la crucifixión. Bueno, ya aquí empieza mal porque un eclipse no dura horas, son minutos.

Luego, otro punto también importante a tener en cuenta es que la crucifixión tuvo lugar en la Pascua judía, que coincide con una luna llena, y los eclipses solares solo pueden ocurrir en luna nueva. Si nos fijamos en este diagrama que he incluido aquí, luna llena es imposible tener un eclipse solar porque la Tierra está entre el Sol y la Luna. El eclipse solar solamente puede tener lugar cuando tenemos luna nueva, porque la Luna está delante del Sol. A pesar de esto, está en un montón de ejemplos que veremos a continuación, y se ha simbolizado como símbolo de la pasión de Cristo.

A continuación, quería mostrar algunos ejemplos de este eclipse tan conocido y tan famoso. Empezamos con este tríptico de Taddeo Gaddi, de alrededor de 1330. Aquí el eclipse se representa con la Luna y el Sol a los dos lados de la cruz, simbolizando que la Luna va avanzando y se acerca al Sol. Y esta cuña negra que hay en esta parte superior simboliza a ese oscurecimiento que tiene lugar cuando sucede un eclipse solar.

Otro ejemplo está en este anónimo valenciano titulado Crucifixión, de aproximadamente 1450, en la que el eclipse se representa a través del Sol, con un tono ocre y una superficie cuarteada que nos muestra que la Luna está por encima del Sol. Aquí es curioso destacar que no hay ninguna oscuridad en el cielo, es un cielo totalmente normal, probablemente porque el autor jamás había visto un eclipse solar ni tampoco sabía muy bien en qué consistía.

Otro ejemplo más lo tenemos en el Cristo crucificado de José de Ribera. Aquí sí tenemos ese oscurecimiento del cielo, y la Luna traslúcida deja ver el Sol detrás, lo que nos muestra que es un eclipse.

Otro ejemplo más sería en este tríptico de La elevación de la cruz de Rubens, en el que se muestra un eclipse en su fase inicial. Es cierto que Rubens marcó mucho el contorno de la Luna, que es algo que no se observa así en la realidad, pero de manera que fuera claramente identificado ese eclipse solar.

Pasamos al Renacimiento y, como veremos, también hay aquí varios ejemplos de arte basado en eclipses solares. Empezamos con el Libro de los milagros de Augsburgo, que es un manuscrito ilustrado del Renacimiento alemán. Está realizado en acuarela y gouache, con colores muy vivos y composiciones dramáticas. Mezcla episodios del Antiguo Testamento con fenómenos astronómicos, criaturas extrañas, cometas, eclipses, escenas del fin del mundo, todo muy dramático. En una de sus láminas aparece esta representación de un eclipse solar con la Luna totalmente cubriendo el Sol y mostrándonos la corona solar, que tuvo lugar en Italia en 1484 y acompañado de una plaga de langostas, que también se muestra en la imagen, seguido de una gran epidemia. En esta obra todas las representaciones de los eclipses son muy dramáticas, con mucha carga emocional y mucha carga espiritual.

Seguimos con más ejemplos de eclipses en el Renacimiento, y aquí quería introducir la figura de Dionisio Areopagita, que fue un noble y juez ateniense que, según cuenta la leyenda, fue testigo del eclipse de la crucifixión. Y una frase que pronunció: que si el dios de la naturaleza sufre, la máquina del mundo se desintegra; de manera que como perdemos el orden de las cosas y todo se altera. Este personaje ha sido representado en varias obras relacionadas con los eclipses, que indirectamente volvemos a hablar del eclipse de la crucifixión. En este primer ejemplo, aparece en el centro con la mano levantada hacia arriba, hacia el cielo, y señala a lo que sería un eclipse solar. El Sol está con un tono rosáceo y tiene una nebulosa alrededor amarilla que mostraría la corona. Está rodeado de una serie de personajes con atributos que nos invitan a pensar que son astrónomos o por lo menos hombres de ciencia, con una esfera, aquí tiene una esfera armilar que se utilizaba para hacer mediciones, con cálculos, y se cree que aquí en esta columna se representaría a Urania, la musa de la astronomía. Muy típico también de esta época es introducir la arquitectura en la pintura para dar imagen de orden, de intelectualidad.

Volvemos otra vez a este mismo personaje, que aparece representado en este fresco de Pellegrino Tibaldi que está en la biblioteca de El Escorial y que nos recuerda un poco a los frescos de la Capilla Sixtina. De nuevo aparece Dionisio como figura central observando el eclipse de la crucifixión, y de nuevo rodeado por una serie de personajes con atributos que nos muestran que se dedicaban a la ciencia. Este tipo de obra y de representación del eclipse es una muestra de la fascinación renacentista por comprender el orden del universo.

Pasamos al Romanticismo y aquí he incluido dos muestras de obras dedicadas a eclipses de Sol. Una de ellas es este Eclipse de Sol en Venecia, de Ippolito Caffi. Aquí se representa también un eclipse real del 8 de julio de 1842 desde una perspectiva aérea, en el que el autor pretende mostrar ese cambio de oscuridad y luz, pero de una manera un tanto extraña y poco realista. Al tener el horizonte tan bajo en esta obra, la mirada se va directamente al cielo y a ese eclipse solar. Esta escena está en la plaza de San Marcos, aunque no es fácil reconocerla, y aparecen una serie de personajes en primer plano, algunos interesados por el eclipse, mirando hacia el cielo, incluso señalándolo, y otros en sus cosas.

Otro ejemplo más de pintura romántica con un eclipse solar como motivo principal es este Eclipse solar en Feodosia de Iván Aivazovski, que representaría también un eclipse observado en este lugar en 1851. En este tiene el mar como protagonista, también con un horizonte bajo, de manera que se le da mucha importancia al cielo y lo que está pasando en él. Y es importante señalar que también se busca ese contraste entre oscuridad y luz: por una parte, la luz natural oculta por el eclipse solar, y por otra parte, luz artificial creada con hogueras en este primer plano de la gente que está en la playa, que también observa y señala al eclipse.

A partir de este momento llega otra manera de entender el arte. Llegamos a lo que sería el arte moderno, a finales del siglo XIX y XX, donde hay una ruptura con lo que se entendía hasta ese momento como arte tradicional. Se buscan nuevas formas de expresión, se experimenta con los colores, con la forma, con la técnica, y ya no es tan importante representar lo que vemos con fidelidad, sino que es más importante la subjetividad, la emoción. Se potencia también mucho la libertad y la innovación creativa, y surgen una gran variedad de estilos que se enmarcan dentro de este periodo. He introducido este esquema y este recordatorio del arte moderno porque, si nos fijamos en lo que puede simbolizar un eclipse solar, viene muy bien con este tipo de ruptura del arte que había hasta ese momento. El eclipse se puede emplear como una metáfora de significado simbólico, emotivo y político; momentos de cambio, donde lo conocido, que es la luz, desaparece; enfrentamiento entre opuestos: claridad y oscuridad, vida y muerte; símbolos de situaciones de pérdida, de caos, de peligro, o que están muy relacionadas con crisis colectivas, periodos de guerra; y también representación de lo que está más allá de lo racional. Como veremos a continuación, también hay bastantes ejemplos de este tipo de estilo que han utilizado un eclipse como base para su obra.

Empezamos con el expresionismo y volvemos al eclipse de la crucifixión, que, para no haber existido, se ha representado ampliamente. Esta obra es de 1907, de Egon Schiele, y vemos una escena de la crucifixión no tradicional, no tiene nada que ver con los ejemplos que hemos visto anteriormente. Aquí la narrativa religiosa deja de ser importante y el centro de atención son los rostros, la figura estilizada, esta figura retorcida que está en el centro, y el eclipse se utiliza para crear esa atmósfera emocional, ese paisaje simbólico, y dar un amplio sentido espiritual y psicológico a la obra.

Continuamos con el expresionismo y encontramos otra artista, rusa en este caso, Marianne von Werefkin, que fue una de las pocas mujeres representantes y destacadas de este movimiento artístico. En su dilatada obra hay al menos dos ejemplos de óleos dedicados a un eclipse solar. Uno de ellos es este que pintó en 1910 aproximadamente, y aquí la pintora se centra más en ese contraste entre la oscuridad que muestra en el primer plano y la luz de ese segundo plano, que todavía recibe algunos rayos de sol porque no está cubierto completamente por la Luna. En el segundo ejemplo es totalmente distinto, ya sí el eclipse es completo, y muestra a una pareja inmersa en sus pensamientos, está totalmente ajena a lo que está pasando, y utiliza en este caso el eclipse para crear esa atmósfera de intimidad y de reflexión que es la que tienen esos dos personajes en primer plano.

Más ejemplos del expresionismo encontramos en Paul Klee, en este caso con una acuarela en el que explora el contraste entre luz y oscuridad, una acuarela abstracta en la que utiliza una técnica que viene muy bien para representar un eclipse solar, porque encontramos veladuras, transparencias, diferentes gradaciones, que representan muy bien esas imágenes que podemos observar durante un eclipse solar. En este ejemplo de George Grosz es totalmente distinto, y se utiliza el eclipse solar como una metáfora y una crítica a la situación política. En este caso se representa una crítica a la situación de la Alemania de después de los años 20, de la República de Weimar, y aparece la clase dirigente representada aquí mediante este señor con una corona de laurel, y luego están sentados a la mesa una serie de personajes sin cabeza indicando que no piensan por sí mismos. El asno de la parte central simboliza al pueblo alemán, que atiende a razones sin cuestionarse lo que hace. Y el Sol aparece aquí eclipsado con un símbolo de dólar encima, dando a entender la dominación económica de Estados Unidos sobre Alemania en ese momento. Este sería un ejemplo de crítica política con un eclipse de trasfondo.

Avanzamos en los estilos artísticos y llegamos a este ejemplo cubista de Diego Rivera. En principio es un estilo que no habríamos esperado de Diego Rivera, que lo conocemos más como muralista. Hizo este retrato del escritor español Ramón Gómez de la Serna. Parece ser que durante su estancia en España lo conoció y compartieron muchos momentos de la vanguardia cultural de ese momento. Aquí se representa en el típico estilo cubista, con varios planos superpuestos, con diferentes colores. Representa al escritor con su pipa, que era un rasgo característico suyo, la pluma para indicar que es un escritor, papeles y libros. Aquí aparece una imagen de una ciudad por la noche, dando a entender la nocturnidad del escritor; aquí una cabeza de maniquí y una espada con pelo, que muestra la personalidad excéntrica de este escritor. Fue creador de un género literario propio, las greguerías, que mezclaban metáfora y humor. Y aquí el eclipse aparece oculto, muy difícil de encontrar, en su ojo. Y lo emplea como una metáfora visual de esa forma tan excéntrica y tan particular de pensar el autor, con ese humor extraño y esa visión parcial e intuición poética. Aquí he incluido también una fotografía de Diego Rivera y Frida Kahlo observando un eclipse solar en América, cuando estaba haciendo una serie de murales en Detroit.

Más ejemplos en otro estilo artístico, como el surrealismo, encontramos esta obra de Salvador Dalí, que se llama «Eclipse y ósmosis vegetal». Aparece representada aquí una luz naranja, que sería la luz que llega de un eclipse solar, que ilumina a un caballo que se está transformando en planta. Aquí Dalí lo representa como una fusión simbólica entre el cosmos, que sería el eclipse, y la vida orgánica, que son las plantas. Utiliza ese momento de oscuridad temporal para transformar la manera en que percibimos la realidad, y esa transición en la que se ha utilizado muchas veces el eclipse para mostrar el paso de lo visible a lo oculto, lo consciente y lo inconsciente.

Más ejemplos de surrealismo lo tenemos en esta obra de Max Ernst. Es una obra muy simple, con dos círculos: uno oscuro y otro claro. Aquí lo interesante de esta obra, que es muy sencilla y simbólica, es la técnica que se empleó. Mezcla una serie de materiales con texturas muy diferentes: es un collage de papel de lija y todo esto está pintado con cera, para crear esa diferencia de textura y esas características que encontramos en un eclipse solar: contraste entre lo táctil y lo visual.

Al hablar de arte y hablar de eclipses, no podemos olvidar a Howard Russell Butler. Fue un pintor americano que consiguió pintar los eclipses de una manera sin precedentes. De hecho, hubo científicos de la época que utilizaban sus cuadros para hacer sus investigaciones. Es curioso que, en el poco tiempo que dura un eclipse solar, fue capaz de tomar una gran cantidad de datos sobre la corona, estudiar brillo, textura... que luego plasmó de una manera impresionante en su obra. Y se ve toda la corona está muy bien representada, momentos del eclipse como las perlas de Baily o el anillo de diamante. Detallaba de tal manera, con tanto detalle, que ni siquiera la fotografía de la época era capaz de reproducir los eclipses tal como él lo hizo.

Tiene varias pinturas dedicadas a los eclipses, pero principalmente se centró en los del 18, 23 y 25, que aquí están mostrados como tríptico.

Avanzamos en el siglo XX y llegamos a otro ejemplo. Esta vez es una pintura acrílica de la artista afroamericana Alma Thomas, que pintó este eclipse en 1970. Forma parte de una serie Space, inspirada también en un eclipse real, que tuvo lugar el 7 de marzo de 1970 en la costa este de Estados Unidos.

Aquí la Luna se representa como este círculo central azul, y todos estos círculos representarían a la corona con diferentes tonalidades de color naranja. La autora eligió esta composición asimétrica para dar sensación del movimiento que tiene lugar en un eclipse solar.

Y estaba muy inspirada y muy interesada por todos los avances científicos de su tiempo y tecnológicos, y consiguió plasmarlo en su obra.

Avanzamos en el siglo XX y también en el arte pop encontramos ejemplos de obras dedicadas a eclipses solares.

Por una parte tenemos aquí a Andy Warhol, el mayor exponente del arte pop, en una de sus serigrafías tan famosas que se titula «Cuatro trabajos», de 1974, y en la que la parte superior está dedicada a Saturno y sus lunas, y esta parte inferior representaría eclipses solares, con una serie de planos de colores que se superponen y de círculos concéntricos, con esa idea de la Luna superpuesta por encima del Sol.

También dentro del estilo pop encontramos otro ejemplo más, en este caso de Roy Lichtenstein, llamado «Eclipse solar», de 1975, donde pretende transmitir ese movimiento que tiene lugar en un eclipse solar, a través de una serie de círculos superpuestos y líneas curvas que nos transmiten esa sensación de movimiento, en un estilo tan característico de él.

Pasamos ya al siglo XXI y volvemos a encontrar ejemplos de obras de arte dedicadas a eclipses. En este caso he elegido dos de Juan Genovés: un eclipse de 2003 y otro de 2006.

Ambos están representados desde una perspectiva cenital. En este caso se ve el Sol y un círculo representado por figuras humanas que parece que huyen.

Este pintor utilizaba el eclipse como una metáfora social para representar temas como opresión, oscuridad o pérdida de identidad. Por eso representaba una multitud huyendo y un poco deshumanizada, característica de la sociedad contemporánea.

Luego encontramos también otra obra que volvió a revisitar el tema del eclipse, en 2006, también con una perspectiva cenital, pero esta vez con un enfoque diferente, en el que también se ve una multitud de figuras un poco desorientadas.

Y llegamos ya al final con otro ejemplo de arte, esta vez una exposición inmersiva de la artista escocesa Katie Paterson, que se llama «Totality».

Consiste en una bola compuesta por más de 10 000 espejos que contienen imágenes reales de eclipses solares. Hay dibujos desde 1778 hasta fotografías de telescopios de eclipses más actuales.

Esta bola contiene un pequeño motor que va haciendo que se mueva muy lentamente, y va proyectando, en la habitación en la que se encuentra, todos esos eclipses: en las paredes, en el suelo y en el techo. Por lo tanto, crea una atmósfera muy bonita y una experiencia sensorial muy sobrecogedora para aquel que lo pudo observar.

Con esto terminaría mi recorrido por las obras de arte con el denominador común de un eclipse solar. Espero que lo hayan disfrutado y que se hayan sorprendido tanto como yo. Cuando empecé a investigar un poco sobre esto jamás pensé que había tantos ejemplos de obras dedicadas a un eclipse solar, con diferentes estilos y cada una simbolizando emociones distintas.

Bueno, por romper un poco el fuego, la verdad es que ha sido muy interesante, muy bonita, y desconocía absolutamente el 100 % de lo que has comentado.

Tengo una curiosidad que quiero transmitirte. Yo me pongo en situación en la Edad Media o anteriormente a eso, en la que soy un campesino, estoy en el campo y de pronto veo que el Sol se oscurece. No tengo más remedio que mirar a ver qué pasa, ¿no? Y como a mí, a tantísima otra gente de mi entorno, ¿no? Con los consecuentes problemas en los ojos, incluso en algunos casos pérdida de visión, ¿no?

Claro, eso me haría pensar: «He sido castigado». En aquella época en la que el desconocimiento... en fin, sería pensar que he sido castigado por mirar ese fenómeno, ¿no?

¿Hay realmente reflejo de ese miedo que pudieron generar los eclipses en la literatura, hablo ya en un momento en el que quedaban escritos y todo eso?

Hombre, yo creo que sí, porque era una situación tan extraña, tan desconocida, que incluso causaría ceguera seguramente.

Y sí, en la literatura hay ejemplos. Por ejemplo, hay batallas que se dejaron de ofrecerse porque ocurrió un eclipse solar.

También está la historia de Colón, que utilizó el eclipse para un poco atemorizar a la gente para que siguieran.

Sí que hay documentación indicando que esos eclipses realmente atemorizaban a la gente, porque era algo tan desconocido y tan inexplicable que, claro, culturas que veneraban tanto al Sol y que ese ciclo tan establecido de pronto se alteraba, pues sí, sí: miedo y alteración en todos los sentidos.

María, muchas gracias y enhorabuena por tu presentación. Un par de preguntitas. Primero, esa figura del póster, ¿de dónde o qué significa o qué es?

Pues esto es Celia. Celia hizo el cartel. Es una representación artística de un eclipse y es de la web de la NASA.

¿Se sabe cómo consigue Butler reflejar tantos detalles en sus pinturas? ¿Hay un libro de notas donde tomaba notas o cómo es?

Sí, hay libros de notas. Lo que se conoce es que se apoyaba de la fotografía de la época, con sus limitaciones, lo que tenía, y se han encontrado notas muy detalladas de observaciones reales de eclipses. Lo que pasa es que es curioso, con el poco tiempo en el que se puede hacer esa observación, que llegue a ese nivel de detalle tan grande.

De hecho, científicos utilizaban su obra para estudiar. Entonces es muy curioso. Sí, tomaba notas, pero no sé, tendría una habilidad especial para captar esa situación.

Muchas gracias por compartir todo este universo. La primera es una pregunta y, dependiendo de la respuesta, viene el comentario. La primera pregunta es: ¿tú sigues haciendo como un inventario cada que encuentras alguna expresión artística con esta temática, y es una fuente de la que tú vas nutriendo y nutriendo para hacer cada vez más grande tu catálogo de representaciones?

Bueno, esto surgió un poco por casualidad. A mí siempre me ha encantado la historia del arte y todo lo relacionado con el arte, y empecé a colaborar en la escritura de un libro que se ha publicado sobre los eclipses. De hecho, a mí no se me asignó el capítulo de los eclipses en el arte, pero pedí participar porque me interesaba un montón. Es cierto que no tenía ni idea de la cantidad de obras dedicadas a los eclipses. Fue un poco investigando cuando llegué a conocer. Hay mucha parte que estaba ya hecha porque el compañero con el que he hecho el capítulo ya tenía casi hasta la parte del Romanticismo, todo eso estaba muy trabajado por él. Yo me he dedicado más bien a la parte moderna, contemporánea. Es cierto que no tenía ni idea de que había tantísima obra de arte inspirada en un eclipse. Hasta ahora no me había fijado en eso, pero ahora sí. Cualquier cosa que veo, es verdad que ya sí que me fijo o voy a algún sitio y digo: «Pues esto me recuerda o esto podría representar», porque hay casos que pasan totalmente desapercibidos, como esa pintura del retrato de Ramón Gómez de la Serna. Eso puedes verlo y, si nadie te lo explica, no ves que el eclipse está en un ojo. No lo he hecho, pero sí lo voy a hacer.

Bueno, entonces luego entramos en contacto. No solo en las culturas mesoamericanas, está la parte de mayas, hay una muy bonita y muy significativa en los documentos pictográficos del altiplano central de los aztecas, de los mexicas. Es muy significativo porque está la parte de antes de la conquista y después de la conquista, y yo creo que eso les puede gustar. Te la paso.

Ah, pues gracias. Encantada de conocerlo.

A mí me gustaría que con el dibujo este de Butler, y como has trabajado en proyectos solares, nos explicaras cuáles son las coronas, qué significan las perlas de Baily, y qué significa, por ejemplo, esa zona roja.

Las perlas de Baily aparecen antes de la totalidad o cuando se está quitando la totalidad, y ocurren porque la superficie de la Luna no es continua, sino que tiene sus valles, sus montañas. Entonces, el Sol pasa por ahí y por eso se ven esos puntos más luminosos. Esta es la parte justo, el momento antes de la totalidad, y la parte roja es por el fenómeno de difracción, igual que pasa en la atmósfera. Yo no soy experta en física solar, ahí está mi jefe, José Carlos. Yo soy ingeniera, pero bueno, ya al final, tantos años trabajando juntos, algo se aprende.

¿Y la parte blanca es la corona?

Sí, la parte blanca es la corona.

Porque esto es algo que se descubrió solo observando los eclipses. Hasta que no observamos los eclipses, no sabíamos que existía esa parte del Sol. El estudio de los eclipses ha contribuido de una manera directa y clara a conocer mejor cómo es nuestro Sol. Teniendo en cuenta, además, que eso es enorme. Si este es el diámetro del Sol, esa corona irregular y tal tiene un tamaño tremendo.

De hecho, nos incluye. Nosotros vivimos dentro de la corona del Sol.

Efectivamente.

Vivimos dentro de nuestra estrella. La densidad de material es muy baja, y la luz que percibimos no es luz propia de ese material, sino luz dispersada por luz que viene del Sol en el plano del cielo y que viene hacia nosotros porque la dispersa el material coronal. Ahí el material es muy tenue y por eso normalmente no lo vemos, pero sigue disminuyendo su densidad hasta los confines del propio sistema solar. De alguna manera, y también poética, se puede decir que vivimos dentro de nuestra estrella.

Yo creo que no me hace falta micrófono.

Sí, sí, porque se te graba, no sea que después digas que no lo has dicho.

No quiero distorsionar la realidad, que es lo que hace el arte. El arte distorsiona la realidad para encontrar algo que ahí no hay, que no hay en la realidad. Yo le voy a dar una vuelta a tu conferencia, pero claro, esa es la tuya. Si te vale mi reflexión, lo mismo te puede ampliar alguna vez más sobre este aspecto. Lo que nos has presentado ha sido una historia, a lo largo de la humanidad, de obras de arte en donde aparece un eclipse. No ha sido así de simple, ha sido algo más. Entonces yo quisiera hacer una anotación: primero, considero el arte como una forma de conocimiento. Forma de conocimiento de algo que el método científico no llega a meterle el diente porque las condiciones que exige no las cumple, y por lo tanto ese método ahí no vale. Si seguimos el hilo, el arte ofrece algo que se nos priva, primero de la realidad directa y de la ciencia, porque la ciencia, aunque es capaz de escudriñar en la realidad no vista, luego puede pronosticar y se verifica. El arte en sí mismo lo que hace es algo que no se puede hacer de otra manera.

Una interpretación o transmitir emoción.

Yo creo que me estás ayudando porque estoy un poco inquieto, tal vez no sea esta reflexión aquí, porque no es la conferencia que tú has dado. Parece como si yo quisiera venir aquí a dar una conferencia y no es el caso. Sigo y ya acabo pronto. Por ejemplo, para que veas lo que te quiero decir, en cuadros que nos has enseñado muy complejos, donde hay muchísimos elementos, tú te has fijado en el eclipse.

Claro, era el tema.

Pero el eclipse aportaba muy poco al saber de lo que quería expresar esa obra de arte. Había caballos, había personas, había árboles... Entonces, yo te haría una pregunta en este sentido, por si te vale para otra ocasión, y es: ¿qué te ha ofrecido a ti el arte cuando han intervenido los eclipses, que te hayan aportado algo que lo que tú sabes del eclipse, o lo que sabe Emilio, que nos lo ha explicado muy bien, aporta algo que los astrónomos, los científicos, no pueden aportar? Y ahí es donde yo vería verdaderamente esa función del arte en el conocimiento.

Una reflexión para pensarla. Me la quedo.

Yo sí voy a responder. Creo que vas a tener varias respuestas, Cristina. La has organizado bien. El arte no solo a los científicos, sino a cualquier persona, le muestra una visión del universo y una explicación del universo dada por el autor en función de las capacidades, ya sean literarias, gráficas, que represente. Es algo que te intenta conmover y te deja una interpretación completamente abierta. El arte normalmente es una subjetividad, te muestra lo más subjetivo del ser humano y de la interacción de ese ser humano con la obra artística. La ciencia, evidentemente, es algo que pretende ser todo lo contrario, que pretende ser objetiva. Pero el hombre es las dos cosas y el hombre se nutre de las dos cosas. Es por lo tanto en las obras de arte donde tú ves cómo la objetividad de un estudio científico, como pueden ser las de Butler, te está dando... Esto es, como ya explicaba muy bien ella, lo mejor que hay en dibujo de un eclipse antes de que existieran las fotografías de alta resolución. En ese momento las fotografías eran de peor calidad que lo que pintaba este señor. Este señor, es al revés: él quería expresar con su arte la objetividad de la ciencia y la maravilla del propio espectáculo de la naturaleza. Y tú, cuando ves esto, lo puedes ver como científico y decir: «Oye, qué maravilla, es que me sirve para estudiarlo», y lo puedes ver como: «¡Qué imagen más preciosa!». Te puede dar a entender esto muchísimas cosas.

Te puede ver como: «Estoy pasando un momento malo, estoy ahora mismo siendo cubierto por la Luna...». Es decir, te deja miles de interpretaciones. Evidentemente, tú ves una obra de arte, y aquí hemos expuesto... ha expuesto María con una extremada claridad, obras de arte que tengan dentro el eclipse. Obviamente, ella ha explicado por qué tenían ahí dentro ese eclipse, no ha explicado la obra de arte en su completitud. Esa obra de arte en su completitud requeriría probablemente, cada una de ellas, una conferencia completa. Pero lo que se ha pretendido dar es cómo esos dos mundos están abiertos, y están abiertos para cualquier persona que sea sensible a esos dos mundos. Es decir, no pretende ser una exclusividad, sino que efectivamente las dos cosas coexisten y las dos cosas son, no solamente, por decirlo así, interesantes, sino emotivas. La ciencia también te produce emociones y el arte también te las produce.

Lo que él acaba de decir y de expresar ha sido parte de lo que yo he dicho, pero mucho mejor dicho.

Transcripción y traducción automáticas a partir del vídeo; pueden contener errores. Subtítulos: español · English.

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