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Conferencia en vídeo

Subneptunos: los mundos más comunes… ¿y los más habitables?

En esta charla presentaré cómo los detectamos y qué hemos aprendido sobre su formación y diversidad a partir de estudios demográficos y el descubrimiento de sistemas individuales con propiedades únicas. Más allá de su naturaleza aparentemente inhóspita, discutiré si estos planetas podrían albergar condiciones favorables para la vida, desde atmósferas templadas hasta interiores ricos en agua.

Guía de la charla

De qué trata

Rafael Luque repasa los avances en el campo de los exoplanetas tras alcanzarse más de seis mil mundos descubiertos fuera de nuestro sistema solar. El hallazgo más llamativo de la misión Kepler es la existencia de una abundante población de planetas con tamaños comprendidos entre la Tierra y Neptuno, denominados subneptunos, que no cuentan con ningún análogo en el sistema solar. La combinación de medidas de radio mediante tránsitos espaciales y de masa a través de espectroscopía de velocidad radial desde tierra ha permitido determinar sus densidades, desvelando que muchos de ellos podrían estar compuestos en gran parte por agua, asemejándose a cometas gigantes.

El ponente expone las dificultades para caracterizar el interior de estos mundos debido a las degeneraciones matemáticas entre masa y radio, un reto que se aborda analizando sus atmósferas con el telescopio espacial James Webb. A través del proyecto europeo THIRSTEE, su equipo analiza grandes muestras estadísticas y casos singulares como sistemas en cadenas de resonancia (entre ellos HD 110067) para comprender su formación y evolución. Asimismo, se discute el caso del controvertido subneptuno K2-18 b, aclarando cómo los datos descartan la presencia de supuestas biofirmas como el sulfuro de dimetilo, y se reflexiona sobre las posibilidades y limitaciones reales para evaluar la habitabilidad en este tipo de cuerpos.

Ideas clave

  • Los subneptunos son el tipo de exoplaneta más abundante en la galaxia, a pesar de no existir ningún representante en el sistema solar.
  • La determinación conjunta del radio mediante tránsitos y de la masa mediante velocidad radial permite estimar la densidad e inferir si son gigantes gaseosos enanos o mundos acuáticos.
  • Los modelos teóricos y las observaciones de densidad en torno a enanas rojas sugieren que una fracción notable de subneptunos podría contener entre un 20 % y un 50 % de agua en masa.
  • El telescopio espacial James Webb permite estudiar la composición química atmosférica, aunque existen degeneraciones matemáticas que requieren análisis estadísticos de poblaciones.
  • El reanálisis de los datos del subneptuno K2-18 b descartó la presencia de sulfuro de dimetilo, refutando los anuncios prematuros sobre indicios de vida.
  • Sistemas en resonancia orbital como HD 110067 preservan las condiciones iniciales de formación planetaria y sirven como laboratorios de referencia para estudiar la evolución de los subneptunos.

Glosario

Subneptuno
Planeta con un radio intermedio entre el de la Tierra y el de Neptuno, muy abundante en la galaxia y cuya composición suele atribuirse a un núcleo rocoso con atmósfera de hidrógeno o a una mezcla sustancial de roca y agua.
Tránsito
Paso de un planeta por delante del disco de su estrella visto desde nuestra línea de visión, que bloquea temporalmente una fracción de la luz estelar y permite medir el tamaño del planeta.
Velocidad radial
Técnica que detecta el bamboleo de una estrella inducido por la atracción gravitatoria de un planeta orbitando el centro de masas, calculando su masa a partir del desplazamiento Doppler en el espectro estelar.
Valle de los tamaños
Depresión observada en la distribución de radios de exoplanetas que separa la población de supertierras rocosas de la de los subneptunos con mayores envolturas volátiles.
Cadena de resonancia
Configuración orbital en la que varios planetas de un sistema tienen periodos relacionados por cocientes de números enteros exactos, manteniendo sincronizados sus pasos periódicos.
Biofirma
Señal o compuesto químico en la atmósfera o superficie de un planeta cuya presencia o abundancia anómala se atribuye potencialmente a procesos biológicos.
Sulfuro de dimetilo
Compuesto químico producido en la Tierra por el plancton oceánico, cuyo posible rastro en la atmósfera del subneptuno K2-18 b fue descartado tras analizar de forma rigurosa los datos espectrales completos.

Aprende con esta charla

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Explícamelo más fácil

Los exoplanetas son mundos que están fuera de nuestro sistema solar y que giran alrededor de otras estrellas. En los últimos treinta años se han descubierto más de seis mil, y los más comunes son los llamados subneptunos, unos planetas que tienen un tamaño intermedio entre la Tierra y Neptuno y que no existen en nuestro propio vecindario estelar.

  1. ¿Qué nombre recibe el hueco o separación que se observa en los gráficos entre las supertierras y los subneptunos?

  2. ¿Cuál es una de las dos hipótesis principales que se barajan para explicar el origen y composición de los subneptunos?

  3. ¿Qué telescopio espacial se menciona como la herramienta principal en la actualidad para estudiar con detalle las atmósferas de los exoplanetas?

Transcripción completa

Lee la charla de principio a fin

  • 1:16:42 de charla
  • 11.452 palabras
  • Español · English

Cada párrafo lleva su minuto: púlsalo y el vídeo empieza justo ahí.

un poquito ya, por decirlo así, no tan flexible, e intentar poneros hacia adelante para que podáis escucharlo, ¿no? Si consideráis que... a mí me oís porque yo procuro quizás hablar un poco alto. Rafa me dice que él también, con lo cual, si estamos todos en condiciones normales, podremos podremos escucharnos.

Bien, en primer lugar, agradeceros vuestra presencia aquí. Ofrecemos aire acondicionado, pero hay que venir hasta aquí desde vuestras casas, lo cual siempre es una, en fin, es para felicitaros de que estéis aquí, ¿no?

Hoy tenemos con nosotros a Rafael Luque. Rafael Luque actualmente está contratado en el Instituto bajo un contrato Ramón y Cajal. Como sabéis, el contrato Ramón y Cajal es de los contratos más prestigiosos que se dan dentro de lo que es el el ministerio de investigación español, ¿no? Es además una entrada ya, es un contrato que implica, por un lado, un compromiso de permanencia, de que va a haber una plaza, por lo menos, con el nombre del proyecto con el que él se presentó a la Ramón y Cajal, que saldrá con ese nombre de la plaza. Se podrán presentar otra gente, pero evidentemente la persona que ha presentado el proyecto va a tener más ventaja porque es él el que está llevando esa línea de investigación. Y de eso nos estamos bastante orgullosos.

Llevo tres o cuatro últimas sesiones diciendo que estamos muy contentos porque presentamos aquí a gente joven que tienen un excelente currículum y que, por lo tanto, consideramos que la astronomía en España, y la astronomía dentro de este Instituto, tiene futuro. Es decir, es algo que los que ya nos estamos yendo de aquí, nos sentimos bastante contentos y orgullosos de que este trabajo de los últimos cincuenta años que cumple el Instituto no se quede en saco roto o no se quede en una bonita historia.

Y uno de los ejemplos que tenemos aquí y más representativo, digo más representativo no porque los demás que hayan estado jóvenes no tengan la misma calidad que puede tener Rafa Luque, sino porque, como ahora contaré, Rafa ha sido galardonado con un premio de altísima calidad, como es el premio Princesa de Girona a la investigación en ciencia. Los Princesa de Girona son los mismos que los Princesa de Asturias, pero los Princesa de Asturias son de cualquier edad, los que lo dan en ciencia, y los Princesa de Girona son para investigadores jóvenes. Como ya digo, Rafa ha sido galardonado con esto hace muy poco, un mes, un mes y medio, que se le ha comunicado la concesión de ese premio, y la entrega del premio será en un acto que tendrá lugar en Barcelona dentro de poco.

Quiero decir con esto que las calidades de esta gente que hemos tenido aquí en los últimos tiempos, estos jóvenes de esta misma edad, son similares. Son gente que están haciendo su trabajo. Y los premios, como ya sabéis, todos los premios son injustos. Siempre hay gente que en un premio se quedan con la cara de decir, bueno... Efectivamente, el jurado de un premio siempre tiene que cometer una injusticia. ¿Por qué? Porque es difícil que no haya tres o cuatro personas que merezcan más o menos o que tengan los mismos méritos que las personas que se presentan, ¿no? Es una maravillosa injusticia. Es decir, es algo que efectivamente existe. Siempre hay que tener suerte en la vida, y si uno pues la tiene, ha hecho su trabajo bien y se lo han dado, pues no más que un aplauso, ¿no?

Él ha tenido una trayectoria... Es un andaluz, es de Priego de Córdoba. Estudió aquí en la UGR. Realizó su tesis doctoral posteriormente en el Instituto de Astrofísica de Canarias, con un equipo que hay muy importante de búsqueda también de exoplanetas. ¿Hiciste allí? Enric Pallé es uno de sus directores y es, digamos, el jefe del grupo. Y posteriormente se vino aquí a hacer su primera estancia posdoctoral, que, si no recuerdo, fue de 2021 a 2022. Y en ese año aproximadamente que estuvo aquí trabajando, publicó ya un artículo que, por decirlo de alguna manera, abrió el camino a esa carrera tan exitosa que está teniendo Rafael Luque ahora mismo, que fue con el descubrimiento de un conjunto de planetas, de un conjunto de exoplanetas, planetas de otros sistemas solares, con unas características muy especiales, que es de lo que nos va a hablar hoy, los subneptunos.

Posteriormente se fue a la Universidad de Chicago, en Illinois, estuvo allí trabajando cuatro años, y se vino para acá con esta Ramón y Cajal.

Aspecto interesante también: él ha conseguido un proyecto de investigación que se llama, porque se lo da Europa, se lo da el European Research Council, y que es el primero para la gente joven, se llama un Starting Grant. Y es un proyecto de una altísima competición.

Las becas con las que Rafa ha entrado tanto en Canarias, prosiguió después en Canarias o ha estado en la Universidad de Chicago, son becas de una altísima competición, es decir, no son becas que se den así por las buenas. Hay que competir con muchísima gente de una gran valía intelectual y con una gran cantidad de trabajo. Es decir, que tiene una carrera exitosa porque se la ha trabajado, y si tiene el premio es porque se lo ha trabajado.

Y entonces hoy tenemos la suerte de tenerlo con nosotros y contarnos algo sobre estos planetas donde él descubrió tantos y que han dado lugar a una categoría de exoplanetas que hoy en día forma parte del futuro de la investigación en este campo. Gracias.

Bueno, gracias a todos por venir. Espero que me podáis escuchar bien.

Muchas gracias, Emilio, por la presentación tan grandilocuente. Me hace mucha ilusión estar aquí porque, cuando era un estudiante en la Universidad de Granada, yo venía a estos ciclos de charlas Lucas Lara hace ya quince años. Y ahora poder formar parte de ella, que es la primera vez que doy una charla de este ciclo tan histórico y tan bonito, pues me hace mucha ilusión estar aquí.

Os voy a hablar hoy de los subneptunos. Los subneptunos son un tipo de planeta del que vamos a hablar más y vamos a aprender de estos mundos que son tan comunes y también ver si también son habitables.

Pero bueno, esta es una charla de divulgación para que conozcan el tema en el campo en el que trabajo aquí en el instituto, y me gusta haceros un poco una visión histórica del campo.

Aquí tenemos una animación en la que vamos a ver, es una imagen del cielo nocturno, en el que en la parte de arriba vamos a ver el año cómo va cambiando y aquí van a salir el número de planetas que se han ido descubriendo con los años. Tenemos puntos que van a ir apareciendo por el cielo con diferentes colores, y los colores representan la técnica que se ha utilizado para detectar ese planeta en particular.

Como veis, al principio, en la década desde el 95 hasta el 2005, la mayor parte de los puntos son rojos, están por todo el cielo distribuyéndose. Y a medida que van pasando los años, sobre todo a partir del año 2010, 2011, empieza a haber aquí una masa de descubrimientos, que llegan a ser más de 1000 en el año 2014, 2015, en una zona muy concreta del cielo que se hicieron gracias a la misión Kepler.

También tenemos otros planetas de otro color detectados con una técnica diferente en el centro o hacia el centro de la galaxia.

Y en el año 2022 se alcanzó la cifra de 5000 descubrimientos de exoplanetas, planetas fuera del sistema solar. Y esta es una animación hecha por NASA que se presentó en el 2022, y el año pasado se llegó a los 6000 descubrimientos en el mes de noviembre.

¿Qué es lo que hemos aprendido con estos más de 6000 descubrimientos? Pues principalmente que la diversidad de exoplanetas que hemos descubierto escapa a nuestra imaginación.

Aquí os voy a poner un diagrama, va a haber diferentes diagramas durante la charla, pero voy a intentar explicarlos todos lo mejor posible. Aquí tenemos un diagrama en el que la masa de un planeta está colocada en este eje vertical, y estamos en unidades de planeta Tierra, este símbolo es el símbolo de la Tierra.

Y aquí tenemos el periodo orbital de un planeta. El periodo orbital es simplemente el tiempo que tarda un planeta en dar una vuelta completa alrededor de su estrella.

Y he puesto aquí una estrella representando a los planetas del sistema solar en este diagrama. Entonces tenemos aquí 10 elevado a 0, que es igual a 1. La Tierra tiene una masa terrestre y tiene un periodo orbital de 365 días.

Y el resto de planetas del sistema solar están en este diagrama. Tenemos los planetas rocosos, el sistema solar interno, y el sistema solar externo, los gigantes gaseosos: Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

En este mismo diagrama os voy a poner los 6000 descubrimientos de exoplanetas que se han hecho en los últimos 30 años. Y como veis, excepto los planetas que son parecidos a Júpiter, la mayor parte de los descubrimientos que se han hecho a día de hoy no son similares a los planetas del sistema solar.

Eso no quiere decir que los planetas del sistema solar sean raros o no sean comunes. Significa que las técnicas que nosotros utilizamos para detectar planetas no nos han permitido descubrir planetas como los del sistema solar, excepto aquellos similares a Júpiter o Saturno.

Pero sí hemos podido aprender mucho sobre estos planetas. Aquí están, igual que en la primera animación que os puse, coloreados con la técnica que se ha utilizado para descubrirlo. Y veis que hay como dos grandes familias. Hay una gran familia de puntos azules, que están aproximadamente a una órbita que son menores de un año, es decir, planetas que tardan un año o menos en dar vuelta a su estrella. Aquí hay diferentes tipos de estrellas mezclados en este diagrama, no son estrellas solamente como el Sol.

Y luego hay otra gran familia, que son estos puntos naranjas detectados con otra técnica, que están a todas las distancias, pero principalmente parece que hay como una línea así diagonal que los separa.

Lo que vemos es que hay como tres grandes familias de planetas que se han descubierto hasta el día de hoy. Hay una familia de planetas que tienen una masa similar a Júpiter, es decir, están a la misma altura en este diagrama, pero que están en órbitas muy cortas. Esto es un día. Hay planetas tan grandes como Júpiter que dan una vuelta alrededor de su estrella en un día. Un año dura un día en esos planetas.

Esto es lo que llamamos júpiters calientes. Son planetas del tamaño y de la masa de Júpiter, pero que están muy, muy, muy cerca de su estrella y por eso tienen temperaturas de miles de grados.

Luego tenemos otra familia de Júpiter como el nuestro, lo que se llaman los gigantes fríos, los gigantes gaseosos fríos, «cold Jupiters», y aquí tenemos también una familia de descubrimientos, principalmente con una técnica, la técnica de las velocidades radiales.

¿Por qué? Porque esta es la técnica más vieja. Entonces necesitamos años, varias décadas de datos, para poder hacer este tipo de descubrimientos. Nosotros no llegamos más lejos en este diagrama con estos tipos de descubrimientos porque llevamos solo desde el año 95 observando e intentando descubrir exoplanetas. Entonces estamos limitados a detectar planetas que tengan un periodo de al menos 30 años aproximadamente, un poquito más, un poquito menos.

Y luego hay una gran familia de planetas aquí que tienen una masa entre la Tierra y Neptuno, que son los más numerosos y que están tanto a órbitas parecidas a la de la Tierra como a órbitas muy cortas. Y estos son los planetas de los que puse en el título, que llamamos en general planetas de tipo subneptuno.

Pero hemos descubierto planetas tan poco masivos como Mercurio, hemos descubierto planetas que son 10 veces más masivos que Júpiter, planetas que están a decenas de años de distancia de su estrella. Hemos descubierto muchos tipos de planetas y hemos utilizado todo este tipo de técnicas, aunque las dos principales son los puntos azules y los puntos naranjas.

¿Los puntos azules cómo se han detectado? Con una técnica que se llama del tránsito. Y un tránsito no es más que intentar detectar eclipses más allá del sistema solar.

Ahora tenemos el eclipse del 12 de agosto de este año, que será visible en el norte de España, en el que la Luna se interpondrá entre la Tierra y el Sol y ocultará la luz del Sol durante unos minutos.

Con los exoplanetas hacemos lo mismo. Y esta técnica del tránsito consiste en encontrar una estrella que tenga un sistema planetario alrededor suyo que esté perfectamente alineado con nuestra línea de visión. Si está perfectamente alineado con nuestra línea de visión, los planetas, cuando pasen por delante de su estrella, taparán la luz que nos llegue de la estrella por un momento y luego, cuando el planeta ya no esté por delante de la superficie de la estrella, la luz de la estrella volverá a ser la que era.

Cuando esto ocurre de manera periódica, nosotros podemos descubrir que hay un planeta alrededor de esta estrella, cuál es el tamaño de ese planeta y cuánto dura un año, cuánto tarda en dar una vuelta. alrededor de ese planeta. Podemos medir esas tres cosas.

Tenemos una técnica complementaria en la que, en vez de tomar imágenes de la estrella con una cámara y medir el brillo de la estrella con el tiempo, podemos medir los espectros de una estrella con el tiempo. ¿Qué es lo que pasa? Que en un sistema planetario la mayor masa está concentrada en la estrella y un planeta gira alrededor de la estrella principalmente. Pero la misma gravedad, la misma masa del propio planeta mueve a la estrella ligeramente. Es un movimiento mucho más pequeño, pero sigue ejerciéndose una gravedad del uno al otro. Y el planeta no gira exactamente alrededor de la estrella, sino que gira ante un punto imaginario que se llama el centro de masas del sistema. Al no estar el centro de masas del sistema exactamente en el centro de la estrella, la estrella también orbita alrededor de este punto. ¿Qué es lo que pasa cuando tenemos una estrella que se está moviendo en una órbita desde nuestro punto de visión? Que si tomamos un espectro de la luz que procede de la estrella, podemos medir una cosa que se llama el efecto Doppler. El efecto Doppler es el mismo efecto que las ambulancias cuando pasan por la carretera: cuando se acercan a nosotros el sonido es muy agudo y cuando se alejan de nosotros el sonido se hace cada vez más grave. Cuando la estrella se acerca hacia nosotros, la luz se hace más aguda, se va hacia el azul. La luz es una onda, igual que la del sonido que nos viene de la ambulancia.

Entonces, cuando la estrella se acerca a nosotros, el espectro se comprime, se corre hacia el azul, y cuando se aleja de nosotros se desplaza hacia el rojo. Es lo que estáis viendo aquí representado. Si tenemos un espectrógrafo, un instrumento capaz de medir con mucha precisión los espectros de la estrella, y tomamos muchos espectros en el tiempo y vemos que la estrella se aleja y se acerca de nosotros desde nuestro punto de vista, podemos inferir que hay un planeta alrededor de ella, podemos inferir cuánto tiempo tarda en dar una vuelta el planeta alrededor de la estrella y podemos medir su masa. Antes, con la técnica anterior, medíamos el tamaño del planeta, y con esta técnica medimos su masa. Son técnicas complementarias y responsables de la mayor parte de descubrimientos que se han hecho.

¿Pero qué hemos aprendido con más de 6000 descubrimientos en los últimos 30 años? Pues el resultado más importante del campo de los exoplanetas es, para mí, que el tipo de planeta más común en la Galaxia no existe en el sistema solar. Y esto es un resultado que tenemos gracias a la misión Kepler de la NASA, que se lanzó en el 2008 y cuyos principales descubrimientos los dio al principio de la década de los 2010.

Y este es el diagrama más importante que se ha hecho en el campo de los exoplanetas. Aquí lo que estamos viendo es el número de descubrimientos de planetas que se han hecho con la misión Kepler, con este telescopio espacial que utiliza la técnica del tránsito. Es decir, estamos midiendo el tamaño de los planetas, «planetary radius», el radio de un planeta. Y hemos descubierto planetas desde el tamaño de la Tierra hasta el de Júpiter, en este eje de aquí abajo. Pero lo importante de este diagrama es que aquí, en este histograma, lo que está representado no es el número de descubrimientos. En el primer diagrama que os enseñé puse 6000 puntos encima de la imagen y visteis que había muchísimos planetas como Júpiter, una gran masa de planetas de júpiter calientes y también de júpiter fríos. Pero los planetas de tipo Júpiter orbitando estrellas como el Sol no son muy comunes, sobre todo aquellos a distancias cortas, como están en este diagrama. Pero los detectamos muy frecuentemente porque son los más fáciles de detectar. ¿Qué tiene de importante este diagrama? Que aquí, en el eje «y», en el eje vertical, hemos corregido lo fácil o difícil que es detectar un planeta con ese telescopio. Entonces, lo que realmente tenemos es un conocimiento estadístico de cuáles son los planetas más comunes orbitando estrellas como el Sol. No estamos poniendo cuántos planetas hemos detectado alrededor de estrellas como el Sol,

sino cuáles son los planetas más típicos en estrellas como el Sol, basado en nuestros descubrimientos, pero teniendo en cuenta que algunos planetas, como los planetas terrestres, son muy difíciles de detectar. A pesar de que hayamos detectado muy pocos, son tan difíciles de detectar que eso... ¿Veis que tiene una forma como de dos montañas? Esto se llama el valle de los tamaños, el «radius valley». Entre dos montañas parece que hay aquí como un hueco de estos planetas que parecen no existir. Tradicionalmente se han llamado supertierras a estos planetas que son de un tamaño como la Tierra o un poquito más grandes, entre una y una vez y media el tamaño terrestre, y otra familia de planetas, dos o tres veces más grandes que la Tierra, que se llaman subneptunos.

Los subneptunos son la mayoría de esta población, pero su origen y su composición siguen siendo un misterio. Las supertierras parecen ser realmente una Tierra un poquito más grande que la normal: parece que se forman igual y que tienen una composición similar. Pero con los subneptunos estamos totalmente perdidos.

Y ha habido dos hipótesis principales que se han planteado para explicar su origen. Una, que los subneptunos son gigantes enanos o enanos gaseosos. Es como coger a Júpiter y reducirlo a un tamaño dos o tres veces el de la Tierra. Esta ha sido la teoría líder en los últimos diez años. Cuando este resultado se presentó por primera vez a la comunidad, dijeron: «Estos planetas son como la Tierra un poco más grandes y estos son como Júpiter un poco más pequeños». Lo que principalmente dice esta teoría es que estos planetas son como la Tierra, pero capaces de retener una atmósfera de hidrógeno y helio, como en Júpiter o en Saturno, durante mucho tiempo. Tienen un núcleo rocoso y una gran atmósfera de hidrógeno que representa aproximadamente un 1 % de la masa total del planeta, algo increíblemente grande que hace que el tamaño del planeta sea el doble o el triple que si no tuviera atmósfera. Para formarse con estas propiedades necesitan formarse muy cerca de la estrella, justo donde los detectamos.

La otra teoría es que estos mundos, los subneptunos, sean mundos acuáticos, «water worlds». Esta teoría fue la primera que se planteó a nivel teórico en el año 2004 para explicar la naturaleza de los subneptunos y de las supertierras. Se había planteado en 2004, pero nunca se había tenido evidencia de que existieran en la naturaleza. Gracias a mis investigaciones y a las de otros compañeros, es una hipótesis que ha resurgido mucho, y es el artículo del que Emilio hablaba en la introducción. ¿Qué es este tipo de planeta? Es un planeta donde no sabemos exactamente cómo se reparte el agua en su interior, pero necesitamos que al menos entre un 20 y un 50 % de su masa total sea agua. Agua en diferentes formas: vapor, hielo, líquida, como sea. Y lo que tenemos que pensar es que serían como una versión gigante de los cometas. De los cometas siempre se ha dicho que son bolas de nieve sucia. Se forman muy lejos de la estrella, donde el agua disponible está en forma de hielo, y es una mezcla entre roca y hielo. Son estas bolas de nieve sucia que cuando se acercan al Sol tienen esas colas espectaculares de vapor de agua. Para que estos planetas tengan estas propiedades tan similares a los cometas, se tienen que formar donde se forman los cometas, en las partes externas de los sistemas estelares, pero nosotros los detectamos muy cerca de su estrella. Es decir, se han tenido que formar allí para tener esta composición,

pero luego han debido de migrar hacia las partes internas del sistema de forma muy rápida. Y esto es lo que en la comunidad no se creía que fuese posible.

¿Qué problema tenemos? Que para la mayoría de los planetas que conocemos, y en el diagrama de antes, la única información que tenemos es el tamaño, porque los hemos descubierto con la técnica del tránsito, con los eclipses. Podemos conocer cuánto dura un año y su tamaño, pero es lo único que conocemos. Entonces, tenemos aquí el mismo tipo de planeta si solo miramos el tamaño. Pero si supiéramos cuál es la densidad, tendríamos una idea más clara de la composición del planeta. Si combinamos el tamaño con una medida independiente de la masa, podremos tener una idea de la densidad global del planeta y de su composición. Estas son dos bolas del mismo tamaño, pero sabemos muy bien a cuál no darle una patada descalzo.

¿Qué es lo que se ha hecho en la última década y en lo que ha consistido mi tesis doctoral y trabajo posterior? La mayor parte de los estudios de descubrimiento se han hecho con la técnica del tránsito y con estas misiones: la misión Kepler y la misión TESS de la NASA, y también la misión CHEOPS de la Agencia Espacial Europea. Pero con telescopios en tierra y espectrógrafos que pueden utilizar la otra técnica para medir masa, instrumentos como MAROON-X en Hawái, HARPS en Chile o CARMENES en Calar Alto, construido en el instituto... ESPRESSO en Chile y HARPS-Norte en La Palma, con este tipo de espectrógrafos de alta resolución, que es lo que necesitamos en telescopios en observatorios terrestres, podemos combinar el tamaño con la masa y poder calcular las densidades de estos planetas por primera vez.

Y esto es algo que no se ha podido hacer hasta los últimos diez años. Y donde más progreso se hizo es en los planetas que orbitan estrellas enanas rojas. ¿Por qué las enanas rojas? Porque son estrellas más pequeñas, menos masivas, más frías que el Sol, y esto hace que todas las técnicas que nosotros utilizamos para detectar planetas lo hagan todo más fácil. Entonces, medimos los tamaños y las masas de los planetas, incluso la de los más pequeños, incluso planetas como la Tierra.

El artículo al que se refería Emilio, que yo escribí aquí después de terminar mi tesis en el Instituto, durante la pandemia, fue este artículo en el que revisitamos todos los descubrimientos que se habían hecho de planetas en torno a enanas rojas y medimos sus densidades por primera vez. Y esto es un resultado que se publicó en el año 2022 en la revista Science.

Esto era todo: en el verano de 2021 estos eran todos los planetas que se habían descubierto en torno a enanas rojas que tuvieran una medida de su masa y de su tamaño. Y lo que identificamos es que había como dos familias.

Esto no es un ajuste. Estas líneas que yo estoy pintando aquí son unos modelos teóricos de si cogemos un planeta como la Tierra, que sería la línea verde... Aquí está la Tierra pintada por referencia, ¿no?, una masa terrestre y un tamaño terrestre: la Tierra. Si nosotros cogiésemos un planeta como la Tierra y respetamos su composición y la hacemos más grande o más pequeña, la Tierra se movería en esta línea. Respeta esa proporción. Si tú respetas exactamente la composición de la Tierra, cuánto hierro hay en el núcleo, cuánta roca fundida hay en el manto, todo, y la hacemos más grande o más pequeña, se iría moviendo por esta línea. Y vemos que hay muchos planetas orbitando enanas rojas que parece que siguen esa misma composición: tienen la misma densidad que la Tierra, aunque sean dos o tres veces más masivos que la Tierra. Parece que todos tienen la misma composición.

Sin embargo, hay otra familia de planetas que tienen una densidad que es la mitad que ella. Es decir, un planeta de mentira. Esta línea es un planeta de mentira que está hecho solamente de la mitad de agua y la mitad de roca. Y si cogemos ese planeta de mentira y lo hacemos más grande o más pequeño, tendríamos planetas que pasen por esta línea. Y si cogiéramos esta línea y, en vez de una masa terrestre, nos vamos a la masa de un cometa, veríamos que los cometas están aquí todos, en esa línea. El cometa Halley estaría sobre esa línea, lo que pasa es que tendríamos que irnos aquí, porque es una masa de unos pocos kilogramos.

¿Qué es lo que pasa? Que parece que hay muchos planetas en la naturaleza que tienen esta composición, una composición de mitad agua y mitad roca, similar a la de los cometas, a la de las lunas de Júpiter y otros cuerpos. Y eso fue lo sorprendente. Esta era la primera evidencia observacional de que los mundos acuáticos existen en la naturaleza y que tenemos familias de planetas por diferentes densidades: tenemos una gran familia de planetas que son rocosos, parecidos a la Tierra; tenemos una gran familia de planetas, mundos acuáticos, con una densidad muy definida que es la mitad de la densidad de la Tierra; y luego tenemos unos planetas un poquito más grandes que sí necesitan tener hidrógeno en sus atmósferas para poder explicar su tamaño.

A pesar de que para las estrellas enanas rojas los mundos acuáticos parece que existan, todavía los subneptunos en general no estamos seguros de si son realmente mundos acuáticos o son estos gigantes enanos o tal.

Esta no la he cambiado a español. No pasa nada, es lo que he dicho en palabras.

¿Y esto por qué pasa? Pasa porque las medidas que nosotros podemos hacer de un exoplaneta, las cantidades que podemos medir, que son su tamaño y su masa, están, es lo que se llama, degeneradas con los modelos de estructura interna. ¿Esto qué es lo que pasa? Nosotros tenemos dos cantidades que conocemos, el tamaño y la masa, pero necesitamos inferir tres cantidades: necesitamos saber cuánto hierro hay, cuánta agua hay y cuánto hidrógeno hay, más o menos. Entonces, llegamos a una situación en la que tenemos un diagrama en el que está la masa del planeta y aquí el tamaño del planeta. Tenemos un planeta que hemos descubierto, que le hemos medido la masa con este valor y esta barra de error, con esta incertidumbre, con este tamaño y con esta incertidumbre, pero que podemos explicar su composición interna con diferentes modelos que son completamente diferentes entre ellos, que pueden explicar perfectamente los datos, pero que obviamente la composición es diferente. Y por eso tenemos estos diagramas ternarios. Tenemos dos cantidades que conocemos, pero tres cosas que queremos saber, y eso no lo podemos hacer. Esto es lo que se llama un problema en matemáticas degenerado.

Y podemos tener una explicación para este planeta que sea un planeta principalmente hecho de hierro con un montón de hidrógeno, podemos tener un planeta que sea la mitad roca, la mitad agua, o podemos tener un planeta que es prácticamente todo agua. Esos son, obviamente, diferentes tipos de planetas, que serían muy diferentes entre sí, pero que todos tienen la misma densidad.

¿Qué es lo que pasa? ¿Qué pasaría si pudiéramos observar la atmósfera de un planeta? La atmósfera en cada caso de esos tres casos debería ser diferente. Si es un planeta en el que no hay hidrógeno, pues no deberíamos ver hidrógeno en su atmósfera, o si es un planeta que está principalmente hecho de agua, pues deberíamos ver solo agua en su atmósfera. Entonces, esto es lo que hacemos ahora gracias al telescopio espacial James Webb. Y tengo aquí un vídeo para que veáis cómo se observa, cómo se estudia la atmósfera de un exoplaneta.

Estos son unas animaciones, las letras están en inglés, pero principalmente lo que hacemos es coger un planeta y queremos estudiar la composición química de su atmósfera. Entonces, cogemos uno de estos planetas que hemos detectado con la técnica del tránsito, que pasan por delante de su estrella y tapan la luz. Pero en vez de mirar solo la estrella, la luz que se bloquea por el planeta y que no nos llega, vamos a mirar con mucho detalle la luz que se filtra, la poquita luz que se filtra a través de la atmósfera antes de llegar a nosotros, y vamos a utilizar el telescopio espacial James Webb para mirarlo.

Entonces, tenemos un planeta que es aproximadamente unas mil veces más pequeño que su estrella, y utilizamos un telescopio como el telescopio espacial James Webb para coger... La luz que nos viene de la estrella nosotros la conocemos muy bien: la pasamos a través de un prisma y obtenemos el espectro. Nosotros el espectro de una estrella lo conocemos, tenga planetas o no alrededor de ella, podemos estudiarlo. Y vamos a mirar en el rango visible y, con el telescopio espacial James Webb, también en el infrarrojo. Y vamos a coger la luz que viene de la estrella, la vamos a pasar a través de un prisma, y alguna parte de esta luz va a pasar a través de la atmósfera del planeta. ¿Qué es lo que pasa con la luz? Que debido a la composición química va a absorber algunas longitudes de onda y otras no. Y dependiendo de la luz que nos falte de la que ha pasado a través de la atmósfera, vamos a saber de qué está hecha. Comparando la luz que nos debería llegar con la que realmente nos llega, podemos saber qué composición química hay en la atmósfera del planeta. Y con esto se puede inferir si hay agua, si hay metano, si hay dióxido de carbono, y lo podemos hacer con muchos tipos de planetas.

Pero también las observaciones de la atmósfera de planetas sufren estas degeneraciones. Y especialmente, sobre todo en los tiempos del telescopio espacial Hubble, que fue la primera vez que esto se pudo hacer, pero para planetas más grandes, para planetas de tipo Júpiter, hay una degeneración, hay una familia de soluciones matemáticas que explican los datos de la misma manera, igual de bien, pero con composiciones diferentes. Y esto ocurre porque podemos poner agua en una atmósfera o podemos poner nubes a diferentes alturas y los datos parecen iguales.

También tenemos mucha incertidumbre, por estos planetas que no existen en el sistema solar, cuál es su composición química, cuál es su composición interna y todas estas cosas. Y uno de los campos más activos ahora mismo en investigación en este tipo de planetas, los subneptunos, es qué pasa con el agua cuando se encuentra a las presiones y las temperaturas que hay en este tipo de planetas. Y una de las cosas que parece que pasan es que el agua y el hidrógeno se mezclan en un fluido homogéneo, como si mezclamos alcohol con agua, ¿no? No podemos saber dónde hay agua, dónde hay alcohol, es todo una mezcla homogénea, y eso parece que ocurre en los subneptunos más calientes.

Además, también no sabemos exactamente qué pasa con el agua, porque si nosotros tenemos un planeta que en su base es principalmente rocoso, la atmósfera que hay en lo alto ejerce tal presión sobre la superficie del planeta, que es rocoso, que hace que la roca se derrita, y lo que hay realmente es un océano de lava, ¿no? ¿Qué es lo que pasa con este océano de lava? Que nosotros podemos echarle todo el agua que queramos a la lava, que no cambiamos sus propiedades. Sigue pareciendo lava, pero puede contener grandes cantidades de agua y no cambiar sus propiedades físicas. Entonces, también saber dónde se esconde este agua es una cuestión ahora mismo que se tiene mucho en cuenta a nivel teórico y a nivel de laboratorio para intentar estudiarlo.

Bueno, ¿qué podemos hacer entonces? Todo son problemas con estos planetas.

Bueno, pues para eso contratamos gente que sea más lista que nosotros. Y tenemos un grupo de investigación aquí en el IAA que está financiado por el Consejo Europeo de Investigación. Tenemos dos estudiantes de doctorado, Yue Yu y Pierrot, que vienen de China y de Canadá, y dos investigadores postdoctorales, Pedro y Nicholas, que vienen de Portugal y Estados Unidos. Y este proyecto financiado por la Unión Europea está diseñado para romper estas degeneraciones matemáticas para aprender más sobre los planetas de tipo subneptuno.

¿Y cuáles son las preguntas que intentamos responder? Queremos saber si los subneptunos son mundos acuáticos o no; si los mundos acuáticos, que creemos que al menos en torno a las enanas rojas existen, también existen en estrellas como el Sol, donde son tan comunes; cuál es la composición de sus atmósferas, cuál es la composición interna; y si existen los dos tipos de planetas, pues en qué proporción están y cómo dependen de otras propiedades del sistema.

El proyecto se basa principalmente en usar datos de los mejores telescopios del mundo: el James Webb, que se lanzó en la Navidad del año 2021 y que lleva solo cuatro años dándonos datos, y un análisis estadístico de una población. ¿Qué es lo que pasa? Que las degeneraciones que yo he contado, que hay tanto para aprender su composición química de la atmósfera como para medir la composición y la estructura interna del planeta, para un planeta solo no la podemos resolver. Un planeta individual, nosotros lo descubrimos, le medimos sus propiedades, y nunca vamos a saber exactamente si tiene más agua o menos agua o es más hidrógeno o menos hierro, no lo vamos a saber. Pero cuando hacemos estudios de población, hay algunas cosas que nos van a dar idea de cuál es el tipo de planeta más común.

Y tenemos diferentes grupos de trabajo: uno que se dedica a estudiar las atmósferas, otro que se dedica a medir las densidades y otro grupo de trabajo que se dedica a hacer este análisis estadístico. Y os voy a contar un poco por encima la parte de atmósferas en más detalle.

¿Por qué quiero hablaros del James Webb? El James Webb es el telescopio más potente que existe ahora mismo en el mundo para estudiar cosas que brillan o que emiten luz en el óptico y en el infrarrojo. Hay otros telescopios más potentes en otras longitudes de onda, como por ejemplo el Telescopio del Horizonte de Sucesos con el que se detectan los agujeros negros y se hizo la famosa imagen del agujero negro, pero esos son telescopios que miran en otras longitudes de onda. Para el óptico y para el infrarrojo tenemos el telescopio espacial James Webb. ¿Y por qué es tan importante el infrarrojo? Porque en el infrarrojo es donde están las moléculas típicas de las atmósferas de planetas, y podemos detectarlas.

Y aquí tenemos el subneptuno más famoso de todos, que es K2-18 b. Y estas son unas observaciones que se publicaron en el año 2023, y es el primer espectro de la atmósfera de un planeta de tipo subneptuno. Y por primera vez se pudo hacer esto. Esto ya es de por sí un descubrimiento increíble. Y se detectó que en la atmósfera de este planeta había metano de forma muy abundante y además había dióxido de carbono, y una molécula que dio mucho que hablar, que es esta: el DMS, sulfuro de dimetilo, creo que se llama en español, dimethyl sulfide.

Y esta detección de esta molécula llevó a este titular del New York Times y que fue sonado en todo el mundo: «Los astrónomos detectan un posible signo de vida en un planeta distante. Más estudios hacen falta para determinar si K2-18 b, que orbita una estrella que está a 120 años luz, está habitado o es habitable».

Esta detección... ¿Vosotros habíais escuchado esta noticia? ¿Os acordáis de esta noticia?

Pues esta noticia se dio en abril del año 2023, pero los astrónomos de este trabajo dijeron que no era una medida realmente robusta. Entonces ellos dijeron: «Parece que hemos detectado algo, pero no estamos seguros». Pero en el año 2025, el año pasado en abril, a bombo y platillo anunciaron que se había detectado vida o que estaban los signos de vida más importantes.

Entonces, al mes siguiente, yo publiqué este artículo con mis compañeros de la Universidad de Chicago, donde yo trabajaba, en el que decimos que no había evidencia de que la detección de esta molécula, el sulfuro de dimetilo, estuviese presente en la atmósfera de este planeta. Y no lo dije solo yo. Hubo todos estos artículos que se publicaron durante los próximos meses, y que demuestran cómo funciona la ciencia. Grandes resultados necesitan gran evidencia científica y, obviamente, la comunidad científica no estaba muy de acuerdo con este resultado.

Entonces, para el planeta K2-18 b estamos todavía lejos de detectar biofirmas porque los astrónomos de este artículo solo analizaron estos datos. Y con estos datos solamente les salía que probablemente hubiese una detección de esta molécula. Sin embargo, cuando tú coges todos los datos que el telescopio espacial James Webb había tomado para esta estrella y para este planeta y los pones juntos, ves que es verdad que tiene metano, es verdad que tiene dióxido de carbono, pero no es verdad que tenga sulfuro de dimetilo.

Y seguro que este titular a lo mejor no lo visteis, pero el mismo escritor del New York Times que escribió lo de que había signos de vida tuvo que escribir al mes otro artículo diciendo que nuevos estudios rechazaban los signos de vida en un planeta distante. Y luego después, unos meses más tarde, con más observaciones del telescopio espacial James Webb que se hicieron ese verano, el verano pasado, dijeron que la evidencia de vida o las pistas de vida se alejan todavía más.

En el campo de los subneptunos y utilizando el telescopio James Webb casi resultados se publican cada día, y hay muchos subneptunos que están enseñando que hay grandes cantidades de volátiles, elementos poco pesados, principalmente agua en sus atmósferas. Parece que esta propuesta de los mundos acuáticos también aplica y se está viendo en las atmósferas de estos exoplanetas. Y esto es algo totalmente novedoso, esto es algo que cada día tenemos que mirar en internet si hay artículos nuevos para ver más.

Y el grupo de investigación que yo tengo aquí en el IAA, pues somos el grupo de investigación de todo el mundo que tiene más datos con el telescopio espacial James Webb para estudiar los subneptunos. Estos son programas que ya están ocurriendo. Tenemos unos programas que van a estudiar los subneptunos en función de su edad, a diferentes edades para ver cómo sus atmósferas evolucionan. También vamos a estudiar planetas de tipo subneptuno que son muy calientes, en los que este océano de lava tiene un rol predominante en la química y la composición del planeta. Y también tenemos otros programas que son con unas edades intermedias.

Pero el programa más ilusionante es uno que fue recientemente aprobado, que se llama IN/AT-SYNC, un programa de doscientas horas que se aprobó hace unos meses, del que yo soy el IP. Y este ha sido el programa más grande que se ha aprobado con el telescopio espacial James Webb en este ciclo. El segundo más grande también lo ha conseguido el IAA: Rainer Schödel, que es el vicedirector del instituto, ha conseguido también un programa. De los diez programas grandes que se han aprobado en el telescopio espacial James Webb este año, dos son liderados por el instituto, algo que es una cosa increíble porque se ha alcanzado el récord de la gente pidiendo tiempo de observación con el James Webb. Entonces ha sido el año más complicado de conseguir tiempo y el instituto ha sido el mejor. El mejor.

¿Qué es lo que hace especial este programa? Este programa es especial porque va a estudiar subneptunos orbitando estrellas como el Sol por primera vez. Siempre todo lo que hemos hecho antes y os he enseñado antes es con estrellas enanas rojas; este programa va a hacerlo con estrellas de tipo solar. Pero va a estudiar un tipo de planetas que están en lo que se llaman cadenas de resonancia.

Y el prototipo de este sistema es HD 110067, que fue un artículo de un descubrimiento de este sistema que publicamos en la revista Nature en el año 2023. Y aquí tenéis una simulación de cómo son las órbitas de este sistema: un sistema que orbita una estrella como el Sol, en el que hay seis subneptunos que están sus órbitas perfectamente sincronizadas. Esto es algo muy muy raro en la naturaleza, pero creemos que todos los sistemas, cuando nacen, se forman así; que los sistemas planetarios cuando se forman y todavía hay polvo y gas en el disco en el que se forman, siempre se atrapan en estas órbitas resonantes, que están sincronizadas. Sincronizadas en el sentido de que un planeta que está más cercano a la estrella da dos órbitas y el de fuera da una, ¿no? Entonces siempre se ven cada dos órbitas. Y aquí lo tenemos. En este caso son unas órbitas que están relacionadas 3 a 2 y 4 a 3 entre ellas. Es decir, por cuatro órbitas de este planeta interno, este de fuera da tres, y así sucesivamente.

Este fue un resultado muy bonito de escribir y de hacer, pero también tuvo un gran impacto, y para mí el momento más orgulloso de mi carrera fue cuando Buzz Aldrin escribió este tuit diciendo que estaba muy impresionado con el descubrimiento y que había sido un descubrimiento muy bonito. y muy emotivo y que animaba a la gente a que leyera el artículo científico y a que siguiéramos descubriendo. Entonces, vamos a estudiar este sistema planetario por primera vez con el telescopio espacial James Webb y gracias a ello vamos a poder aprender realmente cómo se forman los subneptunos, cuáles son las propiedades que ellos tienen cuando se forman y cómo evolucionan.

La otra pata del proyecto es de medidas de densidad de planetas, donde medimos el tamaño y la masa. Para la masa os dije que necesitábamos esta otra técnica que necesita de telescopios en tierra. Y para eso tenemos más de 650 horas en diferentes observatorios en el mundo. Tenemos tiempo en Hawái, en Chile, en Canarias, en Calar Alto... Y recientemente hemos conseguido 300 horas adicionales con el telescopio VLT, con el instrumento ESPRESSO, un programa que empezó a tomar observaciones en mayo de este año y seguirá tomando hasta el año que viene en mayo. Y vamos a tener casi 1000 horas para estudiar 42 planetas, y vamos a medir la masa y la densidad de 42 subneptunos que no se habían estudiado antes. Y esto doblará el número total que hay de subneptunos con estas medidas, ¿no?

¿Y por qué necesitamos tener una muestra grande? Necesitamos extender la muestra en todas las temperaturas y tipos de estrella. Aquí tenéis algunos de los artículos que hemos publicado ya con esta muestra, y todavía nos quedan más por hacer. Pero este es un paso necesario porque os dije que un planeta individual no vamos a poder resolver cuál es su estructura interna, pero cuando tenemos una población, sí podemos hacerlo.

Y esta es la otra pata del proyecto. Esto es un estudio teórico en el que nosotros utilizamos un código informático que tiene en cuenta toda la física, o casi toda la que podemos incluir, para la formación de planetas. Cogemos, ponemos piedritas chiquitas y las dejamos evolucionar por miles de millones de años, y ellas van creciendo, van acumulándose, van acretando, se van formando planetas, algunos planetas chocan con otros, otros no, otros sobreviven... Y hacemos esto miles de veces. Y creamos estos colorines por aquí, y creamos poblaciones de planetas con diferentes masas y con diferentes tamaños que pueden generarse con una estrella, por ejemplo, de tipo solar. Y eso lo podemos comparar con la muestra real de planetas que nosotros conocemos y que hemos medido, que son los puntos rojos. Veis que estas distribuciones son diferentes de los modelos, lo que viene en colores es diferente. Y esto puede cambiar también con el tipo de estrella. Para las estrellas de tipo solar es así, pero para las estrellas enanas rojas es así. Y tenemos estos códigos que nosotros podemos modificar, y una de las cosas que podemos modificar es la composición de los subneptunos. Podemos poner el agua mezclada con la roca, podemos ponerlo en capas, todo separado, podemos decir que se escapa la atmósfera pero una parte se queda... Podemos hacer un montón de cosas a nivel teórico, y eso nos da diferentes poblaciones.

La población que más se parezca a la realidad nos va a decir cuál es el tipo de planeta, cuál de estas composiciones va a ser la que sea más similar en la naturaleza para explicar los subneptunos.

Y esto es un poco el proyecto completo. Y quiero destacar por qué estamos haciendo esto ahora. Estamos haciendo esto ahora porque los subneptunos son unos planetas muy complicados, porque, al no tenerlos en el sistema solar, no podemos mandar una sonda, tener una instrumentación superdetallada para poder estudiarlos en profundidad. Necesitamos estudiar estos planetas de forma indirecta a través de los estudios de exoplanetas.

Y para empezar a aprender sobre estos planetas necesitamos conocer su tamaño, lo que requiere telescopios espaciales; necesitamos conocer su masa, lo que requiere de telescopios en tierra; y necesitamos conocer su composición atmosférica, lo que requiere el telescopio espacial James Webb. Y esto es algo que ahora mismo todo está en funcionamiento.

Entonces estamos aprovechando lo que se llama la oportunidad de los mundos acuáticos, ¿no? 'The water world opportunity', que es un momento ahora mismo en la historia en la que tenemos todas las herramientas para estudiar este tipo de planetas. ¿Qué es lo que pasa? Que con las herramientas que tenemos ahora mismo con el telescopio espacial James Webb, aunque podemos estudiar la composición química de la atmósfera de planetas de tipo subneptuno, orbitando incluso a estrellas como el Sol, no lo podemos hacer para planetas como la Tierra. No tiene, a pesar de que el James Webb es maravilloso, no tenemos la capacidad, la precisión necesaria para poder estudiar un planeta como la Tierra que tuviera agua líquida orbitando una estrella como el Sol. No lo tenemos, necesitamos telescopios nuevos.

Entonces, esta es una oportunidad de buscar vida más allá del sistema solar en unos planetas, los subneptunos, que podrían tener grandes cantidades de agua.

¿Y por qué hacemos esto? Esto es una simulación del vecindario solar. Aquí tenemos la Tierra en el centro y al lado hay planetas, y estos planetas no están puestos aleatoriamente. Estos planetas están puestos realmente basados en los descubrimientos que hemos hecho y en el diagrama de las dos montañitas que os enseñé al principio. Veis que aquí hay puntos muy grandes, ¿no?, planetas muy grandes, que son planetas como Júpiter. Hay muchos, pero son menos que los planetas pequeños, ¿no? Hay muchos planetas pequeños. También los que están coloreados de rojo son los que orbitan estrellas como el Sol. Veis que los planetas que orbitan estrellas como el Sol son menos comunes que los que son grises, ¿no? Hay menos porque el tipo de estrella más común en la Vía Láctea son las enanas rojas. Entonces la mayor parte de los planetas orbitan enanas rojas y la mayor parte de los planetas son pequeños. Aun así, la cantidad de exoplanetas que hay ahí fuera es tan grande que si cogemos este diagrama y miramos solo los que están en primera fila, podríamos tener hasta siete candidatos, planetas como la Tierra orbitando estrellas como el Sol, en el vecindario literal del sistema solar, ¿no? A pesar de que no parezca que haya muchos puntos de estos rojo oscuro, hay los suficientes cuando miramos a la galaxia para hacerlo.

¿Qué es lo que pasa? Que para estudiar las atmósferas de este tipo de planetas no podemos hacerlo con la tecnología que tenemos ahora. Por eso estudiamos los subneptunos: son más grandes, son más fáciles de detectar su atmósfera, y podrían tener agua, que ahora mismo es el requisito principal para buscar vida. Pero si quisiéramos estudiar realmente estos planetas análogos a la Tierra, necesitaríamos unas misiones nuevas que están empezando a construirse, y una de ellas es Habitable Worlds Observatory de la NASA, y otra es LIFE de la Agencia Espacial Europea, o apoyada por la Agencia Espacial Europea.

Estas son misiones que están siendo diseñadas para realmente ver la luz de un exoplaneta directamente. Todo lo que os he contado es de forma indirecta: o el planeta pasa por delante de la estrella y tapa la luz, o cogemos el espectro de la estrella y lo miramos, pero no miramos al planeta directamente. ¿Por qué? Porque los planetas no brillan con luz propia. Los planetas solo reflejan la luz que le llega de su estrella. Pero ellos reflejan una de cada mil millones de fotones que le llega de su estrella. Entonces necesitamos, para poder medir la luz de un planeta de forma directa, ser capaces de distinguir un fotón entre mil millones. Eso es como intentar ver a una luciérnaga en un estadio de fútbol, pero no solo uno, sino coger varios estadios de fútbol, coger todos los focos y ponerlos todos juntos e intentar ver a una luciérnaga al lado de la lámpara. Es una cosa muy complicada, pero que se está haciendo ahora mismo, están en desarrollo estos conceptos que lo van a poder hacer por primera vez y que a mí algunas veces me parece hasta de ciencia ficción.

Entonces, termino mi charla aquí y os dejo algunos mensajes finales de recordatorio. Que el origen y la naturaleza de los subneptunos sigue siendo un misterio, es algo que estamos investigando ahora. Son el planeta que más fácil se forma, los más comunes en la galaxia, pero no existen en el sistema solar. Algo tendrá que ver con nuestras propiedades en el sistema solar, que no parece ser tan común. Necesitamos la masa, los tamaños, los estudios atmosféricos, todo para poder entender sus propiedades; además tenemos que hacerlo de muchos.

¿Qué es lo que pasa o cuál es la parte beneficiosa, por qué son tan interesantes? Porque si realmente son ricos en agua, los subneptunos serían unos candidatos ideales y más sencillos que los análogos terrestres para estudiar la habitabilidad, para buscar una ventana de búsqueda de vida fuera del sistema solar, y hacerlo de forma más rápida y con telescopios e instrumentos que tenemos ya.

Entonces el proyecto THIRSTEE, que es con el que mi grupo de investigación está financiado, hemos desarrollado un camino, hemos conseguido un montón de tiempo con telescopios para mejorar el entendimiento de los subneptunos a nivel observacional, a nivel de medir sus propiedades, hacer catálogos. Pero qué se hace con esos catálogos de medidas de planetas es algo que otros compañeros con estudios teóricos, con estudios de laboratorio, con estudios matemáticos, de algoritmos, con geofísicos, con químicos, van a tener que utilizar esos datos para sacar conclusiones de realmente cómo estos planetas se forman, cómo evolucionan, cuál es su estructura interna y todo eso.

Entonces lo voy a dejar aquí y si tenéis preguntas, pues encantado de responderlas. Muchas gracias.

[Aplausos]

Bueno, si hay preguntas...

Muchas gracias en primer lugar por la charla, que ha sido extraordinaria, pero yo te quería plantear una duda que tengo siempre, y es: yo sé que la ciencia nunca habla de esto porque no lo hemos detectado todavía, y no le gusta a la ciencia hablar de lo que no ha detectado, ¿no? Pero yo empíricamente asumo que están ahí, que son las exolunas, ¿vale? Nunca hablamos de ellas, pero yo asumo que deben de estar ahí. Y la pregunta es: ¿esas exolunas pueden alterar las mediciones que estamos tomando de esos planetas? Porque al final son masa también, y la resolución que tenemos es tan pequeñita que muchas veces a lo mejor... A lo mejor a un planeta joviano que tenga siete lunas pues no le afecta mucho, pero a lo mejor a una supertierra rodeada de cuatro lunas pues nos está dando un valor más alto de masa... Te estoy hablando de un dato, pero puede haber más. Entonces, ¿eso se está teniendo en cuenta?

Pues una pregunta excelente, y a un campo de investigación que lamentablemente no tiene ni muchas personas que trabajen en él, ni ha tenido mucho éxito a nivel observacional en conseguirlo. Se tenía mucha esperanza en el telescopio espacial James Webb en los primeros años en que fuera capaz de detectar exolunas con la técnica del tránsito. ¿Por qué? Porque la precisión del telescopio espacial James Webb era tan alta, era capaz de conseguir una calidad de fotometría tan alta, que se pensaba que si observamos los sistemas el suficiente tiempo, antes de que pase por delante de la estrella y después de que pase por la estrella, durante un tiempo largo, seríamos capaces a lo mejor de ver la luna transitando antes de que viniera el planeta o después. No se ha conseguido. Eso, ¿qué es lo que pasa? Que ha puesto un tamaño límite, un tamaño máximo a las lunas. Entonces sabemos que... ¿Una luna de tamaño terrestre? Eso parece que en la naturaleza no es común. Es decir, que un planeta, a pesar de haber planetas tan grandes y más grandes que Júpiter, que podrían quizás tener lunas tan grandes como la Tierra, eso lo hubiésemos detectado ya. De eso estamos cien por cien seguros de que no. ¿Que haya lunas más pequeñas, o del tamaño de Marte o más pequeñas? Todavía, a pesar de lo extraordinario que es el telescopio espacial James Webb, no tenemos la sensibilidad y la precisión para hacer esa medida.

Entonces ahora mismo tenemos un límite inferior a que las lunas pueden ser como Marte o más pequeñas, y no somos capaces de detectarlas. ¿Se podrá en el futuro con otras misiones? Sí, se podrá mejorar. Pero aquí principalmente estamos ya limitados por la variabilidad de la estrella de la que nosotros tenemos que sacar y extraer que está pasando un planeta por delante o una luna. Entonces, entender la estrella ahora mismo es el problema principal o el obstáculo principal para entender planetas a día de hoy. Y para eso es para lo que aquí en el instituto, por ejemplo, estamos intentando tener más sinergias y hablar más con las personas que son especialistas en el Sol, en las estrellas, estrellas de diferentes tipos, porque ellos conocen bien las estrellas, conocen bien la actividad magnética de las estrellas y cómo eso afecta a las medidas que nosotros normalmente tomamos para detectar planetas. Pero hemos llegado ya a un nivel de precisión en lo que ya nos impide llegar más profundo es la propia variabilidad y las propias cosas que pasan en la superficie de la estrella. Y en el tema de las lunas estamos limitados por esto. Una cosa de la que yo tenía esperanza era que llegará un momento en el que nosotros tengamos una resolución espacial con nuestros telescopios... Los telescopios sean tan grandes que nosotros, para algunos sistemas muy cercanos a la Tierra, la estrella y el planeta estén lo suficientemente separados para que en el cielo

yo pueda poner la fibra de mi telescopio o en la estrella o en el planeta. Entonces, si yo fuese capaz de poner mi fibra en el planeta directamente, yo lo que estaría midiendo es una variación de la gravedad, del bamboleo del planeta debido a la luna. Y eso es algo que yo creo que cuando el telescopio ELT en Chile se construya, puede ser un experimento que se pueda hacer por primera vez utilizando una técnica diferente. La otra técnica para la que yo creo que será la primera que consiga detectar las exolunas es la técnica de las lentes gravitatorias. Porque ahora con el telescopio Roman, que se lanzará a finales de este año, va a descubrir muchísimos planetas utilizando la técnica de lente gravitatoria, y a la técnica de la lente gravitatoria realmente le da igual cómo de grande sea el planeta o la luna. Lo que necesita es estar a la distancia correcta, y es muy sensible para planetas y para masas muy pequeñas. Yo creo que una luna relativamente masiva quizás pueda, con la técnica de la lente gravitatoria, detectarse en los próximos años. Pero es algo en lo que no trabaja tampoco mucha gente, creo que también por la decepción de estas primeras búsquedas. Pero es una pregunta excelente, y es posible que haya un sesgo en nuestras medidas de muchos sistemas, porque estamos creyendo que tienen un tamaño más grande del que hay porque en realidad lo que detectamos es...

La masa conjunta.

Exacto, la masa conjunta o el tamaño conjunto. Excelente.

¿La cantidad de masa que tenga el planeta en el tránsito, la diferencia de masa hace que también haya una diferencia en la longitud de onda que llega de la estrella?

No, no está relacionada, porque lo único que hace el planeta... La manera en la que el planeta afecta a la estrella y al espectro de la estrella es en moverlo hacia adelante o hacia atrás. Todo lo que no sea un efecto de ir hacia adelante o hacia atrás tiene que venir de otras cosas, y principalmente viene de la estrella en sí. Si la estrella tiene manchas, fulguraciones, llamaradas, emiten longitudes de onda diferentes que se podrían confundir con un planeta, pero sabemos que eso no ocurre de forma periódica como le ocurriría a un planeta, porque el planeta lo único que hace es tirar de la estrella para adelante y para atrás, pero no le cambia las propiedades a la luz que nos viene de la estrella. Cuando hacemos lo del James Webb, sí, porque la luz que viene de la estrella se filtra alguna a través de la atmósfera y ahí sí cambia sus propiedades. Esa parte sí. Pero lo que hablaba usted de la medida de la masa, no. Lo único que hacemos es mover la estrella para adelante y para atrás.

Bueno, en primer lugar felicitarte por tu trabajo y por hacernos fácil lo difícil. A mí, como soy bioquímica, me interesa cuando hablas de que los subneptunos son buenos candidatos para la vida por el hecho de ser mundos probablemente ricos en agua, ¿no? Pero ¿hay algo más que los haga tan buenos candidatos para estudios de habitabilidad?

Probablemente no. Probablemente no, porque estos son los planetas fáciles ahora mismo de poder observar y de poder detectar. Pero una de las hipótesis para que la vida se abra paso en la Tierra parece que es necesario tener superficies, que las reacciones químicas ocurran en un pequeño lago en el que haya algún tipo de tierra o superficie sólida para que la química de la vida se abra paso. También vemos en cometas y cuerpos menores del sistema solar que hay una química complejísima, y eso ocurre probablemente también en la superficie del cometa. Estos planetas lo más probable es que no tengan superficie. Lo más probable es que, si están a la temperatura adecuada para que parte de su agua esté en forma líquida, lo que formen es un océano de agua líquida de kilómetros y kilómetros de espesor en el que no haya manera de que se abra paso para que se forme una superficie. O no, porque también son mundos que están bajo tan inmensas presiones y temperaturas, por tener una atmósfera tan grande encima de ellos, que es probable que a lo mejor activen vulcanismo, un vulcanismo muy grande que haga que esa lava quizás suba, pero si es capaz de solidificarse o no es algo muy complicado. Entonces, es probable que a lo mejor no se pueda... Si realmente tener una superficie es un requisito indispensable para que la vida se abra paso, a lo mejor no. Pero la exploración del sistema solar sí nos lo va a decir, porque nosotros vamos a ir a las lunas de Júpiter,

vamos a ir a las lunas de Saturno a mirar los océanos de agua que hay debajo de la superficie, y ahí no hay superficie. Si en ese sitio podríamos encontrar vida o indicios de que la química de la vida se puede abrir paso, quizás se pueda abrir paso también en los subneptunos. Pero es algo que es totalmente en el plano teórico. Conocemos muy poco de estos planetas.

Rafa, muchas gracias. Muchas gracias porque me ha parecido una charla excelente. Antes de venir le decía yo a mi mujer, porque yo no había escuchado ninguna charla tuya, y...

Y le decía yo a mi mujer: bueno, puede ser un gran investigador, pero un mal divulgador. Y creo que combinas ambas facetas, y eso no es fácil. Hay gente que se lo atribuye a Einstein, pero lo haya dicho quien lo haya dicho es una verdad como un templo, y es que nadie sabe bien de algo hasta que no lo explica para los legos. Y lo has hecho fenomenal. Me lo he pasado muy bien, y he de decir que me has vendido los exoplanetas de una forma que ahora ya me cuesta más criticarlos. Criticarlos a los exoplanetas y a los que estudiáis exoplanetas, ¿de acuerdo? O sea que realmente te agradezco la charla, porque ha sido muy ilustrativa, muy entretenida, y a pesar de que has mostrado muchos gráficos que a cierta gente pueda chocarle un poco, yo creo que los has explicado con sencillez y de forma fantástica.

Gracias, gracias, Carlos.

¿Una pregunta más? Yo sí tenía dos preguntas cortas.

Perfecto.

Los tamaños de los planetas, la estadística de los tamaños... en la masa me estoy refiriendo, no a los tamaños, la masa, ¿sigue siendo una ley de potencia?

Parece que sí. Cuando los tomas todos en el espectro de planetas, si te vas desde los planetas hasta las enanas marrones y luego sigues a las estrellas, parece que es como una ley de potencia; que realmente los más comunes son los pequeños y que cuanto más masivo eres, más difícil de formar y tal. Parece que hay como un pico de frecuencia de los planetas de tipo Júpiter a la distancia donde se forma Júpiter. Y eso es porque todas las estrellas tienen lo que se llama la línea de hielo. En los sistemas planetarios, principalmente en el universo lo que hay es agua y roca: más chica, más grande, hielo y tal. Pero cuando una estrella se está formando, hay una región de temperatura en la que ese agua se evapora y lo que queda es principalmente roca, y en la región más allá, el agua sobrevive en forma de hielo. Y esa separación de la línea de hielo es un sitio ideal donde casi todo el material se acumula. El material viene, llega y se queda en esa barrera, y en esa barrera es más fácil formar planetas. Y ahí es donde se forman los júpiters. Parece que se alcanza un máximo de donde es ideal formar planetas en la línea del hielo, y lo más típico es que forme un planeta de tipo Júpiter. Aun así, esto solo ocurre en una de cada diez estrellas de tipo solar. Pero sí, parece que es una ley de potencia, pero se alcanza un momento óptimo en los planetas de tipo Júpiter. ¿Y por qué ocurre en los planetas de tipo Júpiter?

El número clave aquí es lo que se llama la «pebble isolation mass», que tú puedes acretar roca hasta que llegas a diez veces la masa de la Tierra. Una vez que tú acretas más, ya tienes la suficiente gravedad propia que tú ejerces, que arrasas con todo el gas que hay a tu alrededor y creces de forma inmediata. Pasas de ser una supertierra a un Júpiter, no hay término medio. Entonces hay un salto grande en tamaño. Están los planetas que son de un tamaño hasta Neptuno y luego hay un salto a los planetas de tipo Júpiter. Entre medias no hay nada. Si tienes menos, lo pierdes. Si estás muy cerca de tu estrella, la estrella te lo quita con evaporación y tal. Si no, tienes que ser más grande para sobrevivir. Y hay como un hueco. De tamaño sí hay un hueco. Pero en las masas parece que es una cosa continua: se llega hasta las diez masas terrestres y luego ya empieza a acretar gas, y ya tienes la continuación hasta que vas llegando a las estrellas.

Y ya por último, el sulfuro de dimetilo, ¿por qué se consideraba que esto era un rastro de vida en la atmósfera?

Es verdad que no lo he dicho. En la Tierra, el sulfuro de dimetilo está originado por el plancton de los océanos, única y exclusivamente. El plancton en los océanos genera esta molécula, que además parece ser la que da olor a mar al mar. Cuando huele a mar, es esa. Nosotros nos enfocamos en nuestro artículo en decir que no se había detectado esa molécula, y que principalmente lo que era más probable es que se hubiese detectado etano. El etano y el sulfuro de dimetilo es exactamente lo mismo sin el átomo de azufre. Pero el etano es una consecuencia natural de romper metano con rayos ultravioleta. Entonces, será más probable que en una atmósfera rica en metano, las partes altas de la atmósfera que están expuestas a rayos ultravioleta de su estrella, algunas de esas moléculas se rompan y sean etano. Pero el etano y el sulfuro de dimetilo son prácticamente iguales las moléculas, excepto por el átomo de azufre. Y en un espectro como este, a la resolución a la que nosotros miramos, son prácticamente idénticas. Como el sulfuro de dimetilo en la Tierra es un biomarcador indiscutible, se utilizó como argumento de que en este planeta, que es uno de los candidatos más fuertes a tener un océano de agua líquida debajo de su atmósfera, hubiera una especie de plancton o algo que generara este tipo de molécula en grandes cantidades. Nosotros dijimos que la molécula no está. Pero aunque la molécula estuviese, el salto de decir que por haber detectado esa molécula

en un planeta totalmente diferente a la Tierra, orbitando una estrella diferente al Sol, eso se ha debido a una especie de plancton o de vida que haya en ese océano, hubiera sido muy difícil de convencer a la comunidad científica de esa parte también. El proceso de las biofirmas y de la búsqueda de habitabilidad más allá del sistema solar lleva muchos pasos. Uno es el de la detección robusta de estas moléculas, y otra la interpretación de que eso sea únicamente debido a vida.

Exactamente.

Pues, Rafa, muy agradecido por haber estado aquí dándonos esta maravillosa charla. Te mereces otro aplauso.

Gracias, un placer.

Transcripción y traducción automáticas a partir del vídeo; pueden contener errores. Subtítulos: español · English.

Peti

El pequeño telescopio con el que empezó el ciclo

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